JPMorgan Asset Management ha incluido el bitcoin por primera vez en los 31 años de historia de su análisis anual de largo plazo. En sus Supuestos de los mercados de capitales a largo plazo para 2027, publicados el 19 de octubre, plantea tres escenarios a diez años: 215.300 dólares en el caso central, 385.500 en el optimista y 25.300 en el adverso, tomando como referencia un precio de 83.000 dólares. La firma subraya que son resultados de modelos basados en distintos supuestos, no previsiones firmes, y que el bitcoin aún no es un candidato claro para una asignación estratégica en cartera.
Tres escenarios según la rentabilidad anual
El escenario central de JPMorgan parte de una rentabilidad anualizada del 10% durante la próxima década, que situaría el bitcoin en torno a 215.300 dólares. El caso optimista supone un 16,6% anualizado y apunta a unos 385.500 dólares. En el escenario adverso, una caída anual del 11,2% dejaría el precio cerca de los 25.300 dólares al cabo de diez años.
La amplitud del rango muestra hasta qué punto el resultado depende de los supuestos de rentabilidad. El 10% del escenario central supera las estimaciones de JPMorgan para la renta variable estadounidense de gran capitalización, del 7,5%, y el oro, del 5,5%. Pero la firma calcula que la volatilidad anualizada del bitcoin alcanza el 55%, frente al 18% previsto para las acciones estadounidenses. Por eso, la rentabilidad potencial debe valorarse junto con unas oscilaciones de precio muy superiores.
La oferta monetaria y el oro pesan en el cálculo
El modelo asigna un 65% del peso al crecimiento relativo de la oferta de bitcoin frente a la expansión del dólar y de la oferta monetaria mundial. La posibilidad de captar capital que, de otro modo, se destinaría al oro representa un 30%; la adopción de la red, solo un 5%. En el escenario central, este último componente resta un 3,2% a la rentabilidad anualizada.
El desglose atribuye una contribución anualizada del 10,7% tanto al factor monetario como a la sustitución del oro. Así, la tesis de valoración se apoya principalmente en las condiciones monetarias y en la capacidad del bitcoin para atraer fondos de activos considerados reservas de valor tradicionales, más que en el crecimiento general de la infraestructura cripto. JPMorgan tampoco presupone que la expansión de activos tokenizados en otras cadenas de bloques vaya a generar ganancias importantes para el bitcoin.
El informe describe el bitcoin como un activo especulativo y una posible cobertura frente a la relajación monetaria. Su precio tiende a responder a la liquidez global, como ocurre con otros activos de alto riesgo. Sin embargo, JPMorgan no da por hecho que el temor a la pérdida de valor de las monedas vaya a dirigir necesariamente el capital hacia las criptomonedas. La elevada volatilidad del bitcoin y la inestabilidad de sus correlaciones con otros activos hacen menos fiable ese argumento.
La volatilidad limita su papel en una cartera
En un análisis de carteras separado, JPMorgan Asset Management calcula que la correlación histórica del bitcoin fue de 0,33 con las acciones estadounidenses de gran capitalización y de 0,10 con el oro. La firma considera que estas relaciones no son lo bastante estables como para respaldar una función de diversificación fiable en una cartera multiactivo.
Sheena Shah, gestora de carteras que dirige el análisis del bitcoin, y Dennis Cristallo, estratega de activos digitales, también señalan la volatilidad extrema y las correlaciones inconsistentes como obstáculos para su uso como activo de largo plazo. Según el informe, una justificación más sólida para una inversión estratégica requeriría menor volatilidad, correlaciones más estables, mayor liquidez y una formación de precios más eficiente.
El análisis convive con las críticas de Jamie Dimon
El ejercicio refleja la participación institucional de JPMorgan en el análisis de los criptoactivos, pese a las críticas públicas que su consejero delegado, Jamie Dimon, ha mantenido durante años contra el bitcoin. Dimon lo ha calificado de «fraude» y ha cuestionado su valor económico, aludiendo a la especulación, la actividad delictiva y los riesgos regulatorios.
No obstante, en el día del inversor de JPMorgan de mayo de 2025, Dimon confirmó que el banco permitiría a sus clientes comprar bitcoin y mostrar sus posiciones en los extractos de cuenta. En ese momento, la entidad no ofrecía servicios de custodia. Dimon dijo que no le gustaba el bitcoin, pero defendió que los clientes pudieran decidir si invertir. Sus opiniones personales pueden coexistir con el análisis de escenarios de largo plazo de la firma: las cifras no implican un compromiso de inversión por parte de JPMorgan.
Tras la publicación de las estimaciones, Matt Hougan, director de inversiones de Bitwise, escribió en X que las instituciones habían pasado de ignorar, ridiculizar y rechazar el bitcoin a incluirlo en sus supuestos de largo plazo para los mercados de capitales y a plantear que podría ser el activo con mejor rendimiento de la próxima década. Su comentario apunta a un cambio en la relación de las finanzas tradicionales con las criptomonedas. El informe de JPMorgan, aun así, mantiene el foco en la elevada volatilidad del bitcoin y en la incertidumbre de sus correlaciones como límites para evaluar su papel en una cartera.