Las plataformas de criptomonedas incorporan pagos, préstamos y gestión del dinero para convertirse en superapps financieras. Pero el número de funciones no basta: la clave es que los usuarios tengan motivos para abrirlas incluso cuando no planean operar. Martin Masser, responsable de alianzas estratégicas de ChangeNOW, afirmó durante TOKEN2049, celebrado en Singapur, que estos productos deben integrarse en la gestión cotidiana de las finanzas, como las aplicaciones bancarias, y no limitarse al intercambio de tokens.
Consultar el saldo también crea hábito
Masser explicó que suele abrir su aplicación bancaria para consultar el saldo, incluso cuando no tiene facturas que pagar. Para las plataformas cripto, ofrecer motivos de uso que no impliquen una transacción puede ayudar a mantener el contacto con los usuarios.
La frecuencia de las operaciones varía mucho. Algunos operadores realizan transacciones repetidas, mientras que otros solo intercambian tokens cada varios días o incluso una vez por semana. Si una app solo sirve cuando el usuario quiere operar, sus aperturas serán necesariamente limitadas. Consultar la rentabilidad, revisar el historial de movimientos o comprobar el saldo disponible también puede animar a volver.
Un estudio de Kaiko de 2026 señaló que las plataformas de negociación de criptomonedas están ampliando su oferta hacia otros servicios financieros, al conectar los saldos de trading con productos de rendimiento y servicios de consumo. Reunir estas actividades en una sola interfaz puede prolongar el uso y estrechar la relación entre la gestión del dinero, el gasto y la operativa. ChangeNOW no ha revelado cuánto han contribuido estas funciones a mejorar la retención de usuarios.
Cada usuario busca una función distinta
Según Masser, una superapp no necesita una única función central a la que todos los usuarios vuelvan con frecuencia. Los hábitos pueden ser muy distintos dentro de un mismo producto: para algunos lo importante será consultar el saldo; otros darán más peso a las comisiones de cambio, los préstamos u otros servicios financieros.
Masser ha trabajado en productos bancarios y advierte de que los desarrolladores no deberían asumir que sus propios hábitos coinciden con los de sus clientes. Los controles de riesgo contra el blanqueo de capitales de las carteras de ChangeNOW Pro, por ejemplo, están dirigidos a un grupo concreto de usuarios y no son una función que todo el mundo necesite utilizar a menudo.
El objetivo, por tanto, no debería ser empujar a todos los clientes a usar la app con mucha frecuencia, sino ofrecer herramientas para distintas necesidades financieras dentro de un mismo producto. Si cubre varias partes de la gestión del dinero, incluso quienes la utilizan de forma ocasional pueden encontrar motivos para regresar.
Los movimientos entre redes, un caso de uso concreto
Mover fondos entre blockchains es uno de los problemas prácticos que estas plataformas intentan resolver. Un usuario puede recibir USDT en una red y necesitar utilizarlo en otra. Aunque para quien recibe los fondos parezca una transferencia sencilla, el proceso puede requerir elegir una red, cambiar el activo y moverlo entre varias plataformas.
Masser recordó que antes compraba criptomonedas en una plataforma y luego las transfería a otra para intercambiarlas. Si esos pasos se completan en una sola app, los usuarios no tienen que cambiar repetidamente de servicio. También pueden descubrir con más facilidad funciones de pago y otras herramientas para gestionar su dinero, a medida que cambian sus necesidades.
Integrar servicios, sin embargo, no consiste simplemente en añadir funciones. La experiencia mejora si la plataforma reduce los pasos necesarios y facilita entender las operaciones entre redes.
Más funciones también pueden complicar la navegación
Masser señaló otro reto para las superapps: evitar que parezcan una colección desordenada de servicios inconexos. Si una función no guarda relación con la lógica central del producto, dijo, no hay motivo para añadirla solo para ampliar la oferta.
Como ejemplo, mencionó la posibilidad de pedir comida a McDonald's desde una app cripto, un servicio que quizá no encaje en la misma interfaz. La cuestión es si la función se conecta de forma natural con otras tareas financieras y permite pasar con fluidez de una acción a la siguiente.
Cada servicio nuevo exige que los usuarios entiendan opciones y procesos adicionales. Para plataformas que prometen comodidad, un exceso de funciones puede terminar dificultando la navegación. El reto será más relevante a medida que amplíen su actividad a los pagos, los préstamos y los servicios de consumo.
Tener alcance en Telegram no garantiza usuarios
Durante su etapa en TON Foundation, Masser también comprobó que contar con una gran comunidad en internet no asegura el éxito de un producto. Algunos equipos lanzaron aplicaciones dentro de Telegram con la expectativa de llegar rápidamente a su enorme base de usuarios, pero después del lanzamiento apenas consiguieron que la gente las utilizara.
Masser recordó que algunos equipos se quejaban de que no tenían usuarios. Su respuesta era preguntar si realmente habían hecho marketing. En su opinión, un producto debe identificar primero qué necesitan los usuarios y luego llegar de forma activa a su público objetivo. Estar dentro de una plataforma con una audiencia amplia no sustituye a una estrategia de posicionamiento ni a la captación de clientes.
Esa experiencia también influye en cómo evalúa posibles alianzas. Los desarrolladores deben explicar qué problema resuelve su producto, a quién se dirige y qué indicadores permitirán medir su éxito.
Las alianzas deben ir más allá del comunicado
Como responsable de alianzas estratégicas de ChangeNOW, Masser afirmó que el valor de una colaboración no debería reducirse a incluir los nombres de dos empresas en el mismo comunicado. Las plataformas necesitan conocer a los clientes de sus socios y ayudar a posicionar adecuadamente el producto en el mercado.
Un proyecto puede empezar integrando intercambios de tokens y añadir más adelante servicios de pago en respuesta a la demanda de los usuarios. ChangeNOW ofrece una API que permite a los desarrolladores conectar estos servicios con sus propias aplicaciones. Así pueden reducir los costes de desarrollo y mantenimiento de funciones de intercambio propias, además de dar soporte a más blockchains.
Masser señaló que un producto no tiene por qué estar completo desde el primer lanzamiento. La colaboración puede evolucionar con las necesidades de los clientes y el posicionamiento del producto; la primera función integrada puede ser solo el punto de partida para una oferta más amplia.
Las stablecoins ponen a prueba los pagos cotidianos
Las stablecoins ofrecen una prueba práctica de si las superapps cripto pueden incorporarse a la actividad financiera diaria. Las estimaciones sitúan el volumen de pagos con stablecoins en al menos 401.000 millones de dólares durante los ocho primeros meses de 2026, un 42% más que un año antes. Las empresas representaron aproximadamente entre el 58% y el 64% de ese volumen, por lo que la cifra por sí sola no demuestra que los pagos de consumo hayan alcanzado una adopción generalizada.
Masser afirmó que, en algunos mercados, las stablecoins ya participan con más frecuencia en las finanzas cotidianas. Esto ofrece una base para desarrollar servicios que vayan más allá de mantener e intercambiar activos. No obstante, el aumento del volumen de pagos no implica automáticamente que los consumidores vayan a utilizar una app cripto a diario.
Para Masser, dentro de cinco años el éxito se medirá por si la gente puede utilizar una superapp cripto en su vida cotidiana sin pensar en ella como una «superapp cripto». El reto no es reunir más funciones aisladas, sino dar motivos para abrir la aplicación cuando no hay ninguna operación prevista: consultar el saldo, gestionar fondos, pagar o transferir activos entre blockchains.