
El principal grupo empresarial del Reino Unido, la Confederación de la Industria Británica (CBI), publicó el miércoles su último informe de perspectivas económicas, en el cual redujo drásticamente sus previsiones de crecimiento para la economía británica en 2024 y 2026. El informe señala que la política arancelaria del presidente Trump, el aumento de los costos laborales internos y la débil disposición a invertir por parte de las empresas han contribuido a la previsión pesimista del crecimiento económico.
CBI redujo su previsión de crecimiento económico para 2024 desde el 1.6% anterior al 1.2%; para 2026, la previsión se redujo del 1.5% al 1.0%. Aunque las exportaciones del Reino Unido a EE.UU. solo representan el 7% del total de exportaciones, la CBI opina que estos aranceles aún podrían ejercer presión indirecta sobre la cadena de suministro global y la actividad comercial británica.
El aumento de costos golpea la inversión, la confianza empresarial es baja
CBI enfatiza que las empresas del Reino Unido enfrentan un aumento significativo en los costos laborales, como salarios y seguros sociales. La implementación de un nuevo salario mínimo y cambios en las cotizaciones a la seguridad social, desde abril, han ajustado aún más los presupuestos de contratación y expansión de las empresas. La economista jefe de CBI, Louise Hellem, comentó: “Las empresas están recortando planes de contratación y retrasando decisiones de inversión en activos fijos”.
Ella agregó: “En un contexto de creciente incertidumbre global, costos laborales en aumento y márgenes de beneficio empresariales reducidos, el gobierno debe tomar medidas políticas decididas para construir una base de crecimiento estable a largo plazo para la economía británica.”
Impacto del precio del petróleo no incluido, CBI continuará ajustando dinámicamente
Cabe destacar que esta previsión económica se publicó antes del estallido del conflicto militar entre Israel e Irán, y del aumento repentino de los precios internacionales del petróleo. CBI informó que ha activado un mecanismo de monitoreo para seguir los posibles impactos de la volatilidad de los precios de la energía en las empresas británicas, los hogares y la inflación general. Si el conflicto se prolonga, es posible que los costos de importación y las facturas de energía del Reino Unido aumenten aún más.
Inflación a corto plazo sigue alta, ajuste de tasas de interés podría ser más lento
CBI prevé que la inflación en el Reino Unido en 2024 se mantendrá por encima del objetivo del 2% del Banco de Inglaterra, impulsada principalmente por el aumento de las facturas de energía doméstica y el incremento de las tarifas de agua reguladas. Se espera que para 2026 la inflación retroceda al 2.5%, aunque todavía por encima del rango objetivo.
A pesar de esto, se observan signos de desaceleración en el crecimiento salarial, sumado a un debilitamiento del crecimiento económico, CBI espera que el Banco de Inglaterra reduzca gradualmente la tasa de interés base de 4.25% a 3.5% hacia finales de 2025. Este proceso será muy cauteloso para evitar que un aflojamiento demasiado rápido impulse nuevamente los precios al alza.
El gasto de los consumidores será el motor principal del crecimiento futuro
CBI cree que el núcleo impulsor del crecimiento económico del Reino Unido en 2026 se desplazará al sector hogares. Con la inflación gradualmente en retroceso y las tasas de interés bajando, se espera que el ingreso real disponible de las familias aumente, lo que podría estimular el consumo en retail, servicios y bienes duraderos. Hellem apuntó: “Los consumidores británicos, tras un prolongado periodo de erosión inflacionaria, comenzarán a recuperar la confianza, impulsando el reequilibrio económico.”
No obstante, también destacó que este escenario optimista depende de una coherente aplicación de políticas macroeconómicas, especialmente en materia fiscal, estímulo a la inversión y apoyo a la vivienda.
Desafíos a medio y corto plazo siguen siendo importantes, formulación de políticas enfrenta doble presión
La última predicción de CBI es una llamada de atención para el gobierno británico: ante la presión inflacionaria global, los riesgos geopolíticos y los desafíos estructurales internos, aunque la economía británica tiene potencial de recuperación, el camino sigue siendo difícil. Actualmente, los formuladores de políticas deben mantener un equilibrio preciso entre apoyar el crecimiento y mantener la estabilidad de precios. Para los inversores y empresas, una estrategia más cautelosa y diversificada podría convertirse en el enfoque predominante en los próximos años.

