Líderes de Canadá y EE.UU. retoman el diálogo para frenar nuevos aranceles
El primer ministro canadiense Mark Carney sostuvo una segunda llamada esta semana con el presidente estadounidense Donald Trump para tratar de bloquear la aplicación de un arancel del 50% sobre importaciones canadienses valoradas en cerca de 20.000 millones de dólares. Esta medida omite las preferencias establecidas por el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), y su entrada en vigor modificaría la estabilidad del comercio en Norteamérica. Hasta ahora, no han surgido detalles claros sobre avances en las negociaciones.
El arancel del 50% amenaza a varios sectores clave
Funcionarios del sector advierten que la nueva tasa podría poner en riesgo empleos y la subsistencia de empresas dedicadas a la madera, el vino, los productos lácteos y la industria automotriz. Además, podría perjudicar el proceso comercial más amplio dentro del T-MEC. Candace Laing, directora ejecutiva de la Cámara de Comercio Canadiense, señaló que miles de millones en mercancías quedarían expuestos a estos gravámenes, mientras que la incertidumbre ya ha frenado la contratación y las inversiones en el último año.
El impuesto automotriz, el principal obstáculo en las discusiones
Los aranceles vigentes bajo la sección 232 sobre automóviles fabricados en Canadá son el núcleo del conflicto. Se ha explorado la reducción del 25% actual al 15%, con posibles ajustes según el contenido estadounidense en los vehículos. Sin embargo, expertos del sector automotor en Canadá explican que, dada una rentabilidad histórica de apenas el 6%, incluso un 15% resulta insostenible. Además, aproximadamente la mitad del valor de cada automóvil canadiense corresponde a componentes estadounidenses, lo que implica un impacto también en proveedores en EE.UU.
Discrepancias sobre el cálculo del contenido local
Las partes mantienen diferencias notables respecto a cómo evaluar el contenido que justifica una reducción arancelaria. Estados Unidos insiste en considerar solo el contenido fabricado en su territorio, mientras que Canadá propone incluir todos los componentes producidos en Norteamérica, abarcando a México también. El Departamento de Comercio de EE.UU. exige ahora certificaciones anuales del contenido estadounidense para vehículos exportados desde Canadá y México, sin que esto haya resuelto la disputa principal.
Diversas reuniones ejecutivas sin acuerdo concreto
Dominic LeBlanc, ministro canadiense a cargo del comercio con EE.UU., y Janice Charette, representante comercial jefe, llevaron a cabo intensas reuniones en Washington desde la semana pasada. En una sesión de casi dos horas el lunes, dialogaron con Jamieson Greer y Howard Lutnick, negociadores estadounidenses, quienes reiteraron preocupaciones sobre represalias arancelarias canadienses, restricciones provinciales a la venta de bebidas alcohólicas estadounidenses y la gestión del suministro lácteo en Canadá. Fuentes gubernamentales canadienses confirman que se estudian varias opciones, desde apoyo a industrias afectadas hasta la posible suspensión temporal de negociaciones, aunque la expectativa es buscar un pacto.
Persiste la incertidumbre sobre el futuro de los aranceles
Si no se logra un acuerdo antes de que expire el plazo a medianoche, el arancel del 50% entrará en vigor, elevando la tensión comercial y afectando las cadenas logísticas. Las industrias exportadoras canadienses y los mercados bursátiles y cambiarios vinculados seguirán con atención las novedades. El desenlace de estas conversaciones impactará no solo a los fabricantes canadienses, sino también a la estabilidad y cooperación en la cadena de valor automotriz en toda Norteamérica.