El IPC de julio, indicador decisivo para la Fed
El próximo índice de precios al consumidor (IPC) de julio en Estados Unidos adquiere protagonismo como factor determinante para la Reserva Federal (Fed) en su decisión sobre subir o mantener tipos. Pese a la sorprendente contracción del mercado laboral revelada a comienzos de mes, esta no ha reducido sensiblemente la probabilidad de un nuevo alza de tipos. Si la inflación muestra una desaceleración sostenida, la Fed podría detener sus incrementos; por el contrario, un repunte implicaría casi con certeza una subida en septiembre.
Inflación general moderando, pero presión en la subyacente persiste
Según estimaciones de economistas de Wall Street, el IPC general registraría un aumento marginal de 0,1% mensual, tras una caída histórica que se dio en junio. Esto proyecta una tasa anualizada de inflación descendiendo ligeramente a 3,4%, desde el 3,5% de junio y muy por debajo del 4,2% de mayo. Sin embargo, esta cifra general está condicionada por una fortísima caída en los precios de la energía durante la primera quincena, que podría enmascarar la evolución real de los precios. La Fed presta especial atención a la inflación subyacente, que excluye alimentos y energía, la cual se estima crecerá un 0,2% mensual y mantendría una tasa anual del 2,5%, aún por encima del objetivo del 2% y en niveles elevados mantenidos por seis años.
Repunte en precios de servicios mantiene alerta a la Fed
Los precios de servicios, incluyendo alquileres y transporte, continúan siendo un motor principal de la inflación en EE.UU. En el último año, los servicios han experimentado una subida acumulada del 3,2%, superando el 2,9% registrado a inicios de 2023. Aunque parte de estos aumentos se relacionan con la reciente recuperación de los precios del petróleo y los efectos retardados de aranceles anteriores, el hecho de que la inflación subyacente permanezca por encima del 2,5% apunta a una base inflacionaria sólida y persistente. Dentro de la Fed, estas señales generan debate; recientemente, tres miembros votaron en contra de mantener constantes las tasas, demandando nuevas subidas ante lo que consideran una inflación «recalentada».
Declaraciones del presidente de la Fed y reacciones del mercado
El presidente de la Fed, Kevin Warsh, ha reiterado su compromiso en reducir la inflación, aunque hasta ahora la entidad no ha ajustado los tipos monetarios en una dirección clara. Algunos expertos en Wall Street cuestionan la eficacia real de sus declaraciones más contundentes. Paralelamente, el efecto de incrementos adicionales en los tipos afecta a sectores sensibles, como la vivienda, donde el mercado ya sufre por precios altos y niveles de interés hipotecarios próximos al 7%, con potencial de frenar la demanda tanto en consumo como en préstamos empresariales.
Expectativas del mercado ante datos clave de inflación
El mercado incorpora una creciente incertidumbre alrededor del IPC como determinante para próximos movimientos de la Fed. Un dato de inflación subyacente superior al 0,2% esperado, por ejemplo en torno al 0,3% o 0,4%, aumentaría notablemente las probabilidades de una subida en septiembre, actualmente estimadas en torno al 48% según futuros. Además, la publicación próxima del índice de precios al productor (IPP) será un componente fundamental para evaluar la presión inflacionaria y guiar la toma de decisiones del banco central.
En definitiva, los datos de inflación de julio se convierten en una referencia crítica para definir el rumbo de la política monetaria en Estados Unidos durante los próximos meses, afectando la trayectoria de los tipos de interés y aportando fundamentos para la evaluación de riesgos económicos por parte de inversores y analistas.