El avance de las acciones de infraestructura de IA supera a los gigantes tecnológicos
En lo que va de 2026, doce valores del índice Nasdaq 100 han multiplicado por dos o más el precio de sus acciones, pero ninguno forma parte del conocido grupo de las siete grandes tecnológicas, popularmente llamado el “Magnífico Siete”. La empresa líder en este crecimiento es SanDisk, que ha alcanzado un aumento del 411%. Otros protagonistas destacados en este fenómeno son Micron e Intel, que también lograron duplicar su valoración en el año.
Perfil sectorial de las acciones ganadoras
Las compañías con los incrementos más significativos están enfocadas principalmente en el hardware de infraestructura para inteligencia artificial, más que en plataformas de software tecnológico. Lista de repuntes destacados:
- SanDisk (SNDK): +406%
- Micron Technology (MU): +207%
- Intel (INTC): +175%
- Arm Holdings (ARM): +159%
- Marvell Technology (MRVL): +157%
- Western Digital (WDC): +152%
- Lumentum (LITE): +142%
- AMD (AMD): +126%
- Nebius (NBIS): +125%
- Applied Materials (AMAT): +110%
- Fortinet (FTNT): +101%
- Astera Labs (ALAB): +101%
A pesar de una ligera corrección reciente, SanDisk mantiene la delantera.
Rendimiento modesto del ’Magnífico Siete’ en 2026
En contraste, el grupo de siete grandes tecnológicas ha experimentado incrementos discretos hasta el 10 de agosto. Amazon lidera con un 20% de incremento, seguida por Nvidia (+14%), Apple (+13%) y Alphabet (+12%). Microsoft subió un modesto 4%, Meta retrocedió un 10% y Tesla presentó la caída más pronunciada, con un -27%. Para referencia, el índice S&P 500 ha subido alrededor de un 13% en el mismo período.
Ed Yardeni, fundador de Yardeni Research, destaca que desde noviembre pasado, las acciones de menor capitalización, denominadas “Impressive-493”, han superado en rendimiento al ”Magnífico Siete”.
Cambios en la asignación de capital hacia proveedores de hardware de IA
La asignación de capital ha migrado desde los gigantes tecnológicos hacia empresas especializadas en la infraestructura física necesaria para la inteligencia artificial. Proveedores de semiconductores y chips de almacenamiento, antes eclipsados por las plataformas tecnológicas, atraen ahora el interés de inversores.
Instituciones financieras de Wall Street como Morgan Stanley, Goldman Sachs y JPMorgan han reconocido el desempeño relativamente débil del ’Magnífico Siete’ y recomiendan movimientos selectivos para reajustar portafolios.
Lisa Shalett, directora de inversiones en Morgan Stanley Wealth Management, alerta que el sector de semiconductores y áreas relacionadas podría estar en niveles de sobrecompra, y sugiere diversificar, manteniendo exposición a ciertas acciones de alta calidad dentro del ’Magnífico Siete’.
La demanda creciente de hardware impulsa a los líderes del mercado
La mayoría de las acciones que han duplicado su valor están ligadas a hardware para almacenamiento y procesamiento de datos indispensables para la inteligencia artificial. SanDisk y Western Digital producen chips de memoria flash empleados en servidores de IA, móviles inteligentes y equipos de diagnóstico médico.
La persistencia en la escasez de chips ha incentivado a inversores minoristas a mantener posiciones en estas empresas durante la volatilidad del mercado.
Sin embargo, entre las grandes instituciones persisten diferencias sobre el futuro del sector. JPMorgan y Morgan Stanley tienen visiones divergentes respecto al enfoque en chips de inteligencia artificial. El reconocido analista financiero Jim Cramer ha manifestado apoyo a un posicionamiento en proveedores de semiconductores, considerándolos líderes en el tema de IA.
Desde el inicio del año, las acciones del ’Magnífico Siete’ han sido superadas por numerosos títulos de pequeña y mediana capitalización con base en el crecimiento. La evolución a corto plazo dependerá del reporte de resultados corporativos que reflejen la intensidad en la demanda de hardware de IA y la estrategia de inversión en capital.
El escenario actual evidencia que el valor generado por la ola de inteligencia artificial se está materializando progresivamente en la cadena de suministro de hardware, más que en las firmas tecnológicas dominantes del mercado.