Brasil avanza en un marco de tokenización obligatoria destinado a cambiar la forma en que se registra y se sigue la actividad de los mercados. La iniciativa incorporaría la tokenización basada en blockchain al debate sobre la infraestructura financiera, con posibles efectos sobre el registro, la transferencia y la supervisión regulatoria de los activos.
La tokenización obligatoria busca mejorar el seguimiento
Con la información disponible hasta ahora, el objetivo de Brasil no es simplemente crear otro producto de activos digitales. El foco está en utilizar registros tokenizados para mejorar la trazabilidad de la actividad del mercado. Si el marco entra en vigor, los participantes podrían tener que emplear registros digitales conformes con las exigencias de los reguladores para identificar y seguir determinados activos y operaciones.
La tokenización consiste, por lo general, en registrar activos reales o derechos financieros como tokens digitales en una blockchain u otra tecnología de registro distribuido. Frente a los sistemas tradicionales, este enfoque permite gestionar en un mismo proceso digital la información del activo, su historial de transferencias y el estado de las operaciones. Su eficacia, sin embargo, dependerá de la tecnología utilizada, de las reglas de acceso a los datos y de los mecanismos de verificación que establezcan los reguladores.
Aún no se conocen el alcance ni el calendario
La información pública disponible todavía no precisa qué activos quedarían sujetos a la tokenización obligatoria. Tampoco incluye un calendario de aplicación, detalles sobre las entidades obligadas a participar, estándares técnicos ni procedimientos para los casos de incumplimiento. Sigue sin estar claro si los bancos, las plataformas de negociación, los gestores de activos y otros intermediarios financieros de Brasil tendrían que conectarse de forma gradual.
Estos elementos determinarán el efecto práctico de la medida sobre los participantes del mercado. Una exigencia amplia podría obligar a las entidades a revisar sus procesos de registro de activos, identificación de clientes, liquidación de operaciones y divulgación de información. Si el marco se aplicara inicialmente a determinados activos o mercados piloto, el impacto se concentraría en los proveedores de esos productos y servicios.
Más visibilidad regulatoria y nuevos costes operativos
Desde el punto de vista regulatorio, unos registros digitales estandarizados podrían facilitar el seguimiento de las transferencias de activos, reducir las diferencias de información entre sistemas y proporcionar datos más continuos para la vigilancia del mercado. La tokenización no eliminaría automáticamente los errores de registro, las disputas sobre la propiedad de los activos ni los riesgos operativos de las plataformas. Los reguladores aún tendrían que definir quién mantiene los datos, cómo se verifican los activos subyacentes y de qué manera los registros en cadena se vinculan con los derechos legales.
Para el sector, una obligación de este tipo también supondría nuevos costes tecnológicos y operativos. Las entidades tendrían que evaluar si sus sistemas actuales pueden procesar activos tokenizados y determinar si los registros de operaciones, los acuerdos de custodia y los controles sobre los datos de clientes cumplen las futuras normas. La información disponible no indica todavía si Brasil publicará una regulación formal, cómo repartirá las responsabilidades entre los organismos supervisores ni si fijará estándares detallados de aplicación.