El martes, el dólar mostró un retroceso, mientras los inversores sopesaban la posible distensión en el Medio Oriente frente al riesgo geopolítico persistente. Anteriormente, el presidente de Estados Unidos, Trump, había indicado que el conflicto entre EE.UU. e Israel con Irán podría terminar antes de lo esperado, pero al mismo tiempo advirtió que si Irán bloqueaba el transporte de petróleo por el estrecho de Ormuz, las fuerzas estadounidenses incrementarían su acción militar.
La Guardia Revolucionaria de Irán respondió que tales afirmaciones eran "infundadas" y señaló que las acciones de bloqueo continuarían hasta que Estados Unidos e Israel cesaran sus ataques.
En el mercado, el ánimo de riesgo mejoró ligeramente. Las bolsas globales subieron y los precios del petróleo retrocedieron desde el nivel más alto en más de tres años. El dólar, como un activo de refugio, se debilitó; el euro se apreció frente al dólar a 1.1652 dólares, mientras que el dólar retrocedió frente al yen a 157.49 yenes.
El índice del dólar, que mide su desempeño frente a las principales monedas, cayó a 98.6, alcanzando el nivel más bajo en una semana.
Chris Turner, jefe de mercados globales del Grupo ING, señaló que el factor clave que el mercado está observando es si el estrecho de Ormuz será reabierto y si la producción energética en el Medio Oriente puede recuperarse. Hasta que haya avances en este sentido, es poco probable que el dólar revierta rápidamente las ganancias obtenidas en las últimas dos semanas.