Las derrotas de la Unión Demócrata Cristiana (CDU) de Friedrich Merz en dos elecciones regionales celebradas el domingo añaden un nuevo factor de riesgo político a unos mercados europeos pendientes del petróleo, las expectativas de inflación y las decisiones de los bancos centrales. El Brent prolongó su descenso, mientras las bolsas asiáticas y los futuros de renta variable europeos y estadounidenses avanzaron. Sin embargo, una mayor presión sobre el Gobierno alemán podría elevar la prima de riesgo político de los activos denominados en euros.
La CDU no alcanza el umbral en Mecklemburgo-Pomerania Occidental
Los resultados preliminares otorgaron a la CDU el 4,9% de los votos en Mecklemburgo-Pomerania Occidental, por debajo del umbral del 5% necesario para entrar en el parlamento regional. En Berlín, el partido obtuvo el 18,8%. Merz calificó de «desastre» el resultado en el estado del noreste, aunque afirmó que seguirá siendo canciller y que mantendrá su agenda de reformas.
En Mecklemburgo-Pomerania Occidental, la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) fue la fuerza más votada, con el 38,2%, por delante del Partido Socialdemócrata (SPD), que logró el 35,5%. Los demás partidos ya habían descartado formar una coalición de Gobierno con la AfD, lo que limita las posibilidades de que la formación entre en el Ejecutivo regional. En Berlín, Die Linke obtuvo la mayor cuota de voto, con un 25,7%.
Los resultados no apuntan a un colapso inmediato del Gobierno federal alemán, pero sí aumentan la presión sobre Merz dentro de la coalición gobernante y de su propio partido. Los mercados estarán atentos a si estos reveses abren un debate sobre un posible cambio de canciller o reducen la capacidad del Gobierno federal para sacar adelante sus reformas fiscales, económicas e industriales. Un aumento adicional de la incertidumbre política podría elevar la prima de riesgo de los activos en euros.
El Brent cae al moderarse el temor a interrupciones de suministro
El Brent bajó de los 102 dólares por barril en las primeras operaciones del lunes, ampliando el retroceso de la semana anterior. Los inversores volvieron a valorar la posibilidad de que se reanuden los contactos diplomáticos entre Estados Unidos e Irán. Washington y Teherán continuaron intercambiando amenazas durante el fin de semana, pero el presidente estadounidense, Donald Trump, afirmó que podría reunirse con el presidente iraní, Masoud Pezeshkian, durante la Asamblea General de Naciones Unidas de esta semana.
Las tensiones en Oriente Próximo no han desaparecido. El movimiento hutí afirmó que durante el fin de semana había atacado instalaciones sensibles en Riad y un emplazamiento de Saudi Aramco en Yanbu. No obstante, el tráfico marítimo por el estrecho de Ormuz ha aumentado y Arabia Saudí ha reanudado parcialmente sus exportaciones. Esto ha reducido las preocupaciones inmediatas por interrupciones del suministro y ha estrechado la prima geopolítica incorporada en los precios del crudo.
Si el tráfico por el estrecho de Ormuz continúa sin interrupciones y las relaciones entre Estados Unidos e Irán muestran nuevas señales de distensión, unos precios energéticos más bajos podrían favorecer una mayor apetencia por el riesgo. La evolución de las bolsas la semana pasada mostró ese mecanismo de transmisión: los valores defensivos, de baja volatilidad y de estilo value se comportaron mejor durante la primera subida del petróleo, mientras que los valores cíclicos, de crecimiento, momentum y gran capitalización recuperaron apoyo cuando el crudo retrocedió. Salud y tecnología estuvieron entre los sectores con mejor comportamiento en el conjunto de la semana.
Los PMI y las decisiones de los bancos nórdicos, en el foco
En Suecia, Origo publicará esta semana su encuesta del tercer trimestre sobre las expectativas de inflación y salarios. En su encuesta mensual de agosto, las expectativas de inflación a un año subieron al 1,97%, frente al 1,83%, mientras que las expectativas a dos años aumentaron al 2,07%, desde el 2,02%.
Los índices PMI preliminares de septiembre de las principales economías, que se conocerán el miércoles, serán una referencia clave. El mayor crecimiento registrado en verano en la zona euro ha reabierto el debate sobre el margen para nuevas subidas de tipos por parte del Banco Central Europeo. Por ello, los inversores analizarán si la recuperación de la actividad manufacturera mantiene su impulso.
El Norges Bank y el Riksbank anunciarán sus decisiones de tipos el jueves. Las cotizaciones del mercado y las previsiones de los economistas están divididas en Noruega entre una subida y el mantenimiento de los tipos. El escenario central contempla que el Norges Bank mantenga su tipo oficial en el 4,25%, aunque conserve abierta la posibilidad de otra subida. El banco central sueco podría dejar su tipo en el 1,75%, pero el lenguaje de su comunicado podría apuntar a una subida en el cuarto trimestre.
Las expectativas de inflación se separan de la actividad industrial
La encuesta del BCE a los consumidores mostró que la mediana de las expectativas de inflación a un año en la zona euro subió al 3,0% interanual en agosto, mientras que las expectativas a tres años aumentaron al 2,9%. Estas previsiones, que habían descendido de forma sostenida desde mayo, se han estabilizado temporalmente en torno al 3%. El BCE podría interpretar este cambio como una señal moderadamente restrictiva.
La producción industrial estadounidense se debilitó más de lo esperado en agosto. La producción total no varió respecto al mes anterior, frente a una previsión del mercado de un aumento del 0,3% y al avance previo del 0,2%. La producción manufacturera cayó un 0,3%, en contraste con las expectativas de una subida del 0,3% y con el incremento anterior del 0,2%. La manufactura puso fin a una racha de crecimiento de siete meses, con los bienes duraderos como principal lastre.
La utilización de la capacidad se mantuvo en el 76,3%, ligeramente por debajo del 76,4% previsto por el mercado y muy por debajo de su media de largo plazo, del 79,4%. Los datos apuntan a que la actividad manufacturera estadounidense podría estar perdiendo ritmo respecto al mejor comportamiento de la primera mitad del año, en un contexto de mayores precios de la energía y tipos de interés más elevados.
En China, el Banco Popular de China mantuvo sin cambios sus tipos preferenciales de los préstamos. El LPR a un año quedó en el 3,0% y el de cinco años, en el 3,5%, en línea con las expectativas del mercado. La estabilidad de estos tipos indica que el apoyo actual a la economía depende en mayor medida de las medidas fiscales que de una nueva rebaja de las referencias crediticias.
Suben los rendimientos del Tesoro mientras la corona sueca se debilita
Los bonos del Tesoro estadounidense registraron el viernes un movimiento de aplanamiento bajista de la curva, prolongando el reajuste iniciado tras la reunión de política monetaria de la Reserva Federal. Los rendimientos a dos años y de los vencimientos intermedios subieron aproximadamente entre 7 y 8 puntos básicos. El rendimiento del bono a dos años cerró en el 4,74%, su nivel más alto desde julio de 2024.
Los tipos europeos también avanzaron. El encarecimiento de la energía y el marcado deterioro del riesgo soberano francés impulsaron el rendimiento del Bund alemán a dos años entre 5 y 6 puntos básicos, hasta el 3,28%. El rendimiento a diez años subió 5 puntos básicos, hasta el 3,52%. El viernes, el EUR/USD cotizó por debajo de 1,15, mientras que el efecto de las variaciones del precio de la energía sobre la moneda siguió siendo limitado.
Las divisas nórdicas evolucionaron de forma dispar. El EUR/SEK subió hasta alrededor de 11,30, un máximo de un año, manteniendo la presión sobre la corona sueca. El EUR/NOK se mantuvo prácticamente estable, cerca de 10,80. Por ahora, los principales factores para el mercado siguen siendo la evolución del petróleo, el reajuste de las expectativas sobre los tipos estadounidenses y europeos, y la forma en que los bancos centrales nórdicos describan esta semana sus respectivas trayectorias de política monetaria.