El director de inversiones de los sistemas de jubilación de la ciudad de Nueva York (NYCRS), Monte Tabocks, rechazó recientemente una propuesta de inversión en capital privado. Aunque el gestor contaba con un historial sólido y la estrategia resultaba atractiva, Tabocks decidió no seguir adelante por la elevada exposición de la cartera a activos vinculados con la inteligencia artificial (IA).
La decisión pone de relieve una dificultad creciente para las instituciones que administran grandes volúmenes de capital a largo plazo. NYCRS supervisa alrededor de 327.000 millones de dólares y tiene capacidad para invertir en grandes fondos de capital privado. La preocupación de Tabocks no se centra en un riesgo extremo de la IA a largo plazo, sino en una cuestión más inmediata de construcción de cartera: si la diversificación tradicional sigue funcionando cuando una proporción cada vez mayor de los activos está vinculada al mismo tema de inversión.
NYCRS revisa su exposición a la IA
Como director de inversiones de NYCRS, Tabocks es responsable de gestionar el riesgo de concentración y distribuir el capital entre distintas clases de activos, sectores y estrategias. Desde su perspectiva, un fondo con una presencia significativa de activos relacionados con la IA podría aumentar la exposición total del sistema de pensiones a ese mismo tema, incluso si el comportamiento histórico del gestor sigue siendo sólido.
La inteligencia artificial ya no se limita a las operaciones de un grupo reducido de empresas tecnológicas. Su desarrollo se extiende al capital privado, el capital riesgo, las infraestructuras, los semiconductores, la computación en la nube y el software. Un inversor institucional no necesita tener participaciones directas en las compañías de IA más conocidas para asumir riesgos relacionados con el sector. Esa exposición también puede llegar a través de fondos privados, acciones tecnológicas y proyectos de infraestructuras vinculados a la IA.
El riesgo de repetir las mismas apuestas
La preocupación de Tabocks no estaba dirigida al historial de rentabilidad de un fondo concreto. El foco estaba en la coincidencia, cada vez más habitual, entre los factores que impulsan el rendimiento de distintos activos. Cuando varias estrategias dependen de la continuidad de la expansión de la IA, de un gasto empresarial sostenido o de valoraciones elevadas en los mercados de capitales, las posiciones que parecen diversificadas pueden reaccionar de forma similar ante esos mismos factores.
Esto ayuda a explicar por qué algunos fondos de pensiones y fondos soberanos, con activos que van desde miles de millones hasta cientos de miles de millones de dólares, están examinando con más detalle su exposición a la IA. Para los inversores a largo plazo, la cuestión no consiste únicamente en participar en el tema de mayor crecimiento del mercado. También deben evaluar si sus carteras conservan suficiente independencia en caso de que cambie el sentimiento inversor, se ralentice el gasto de capital o se revisen a la baja las valoraciones del sector.
Una decisión de asignación, no una salida de la IA
El rechazo de Tabocks no significa que NYCRS haya abandonado todas las inversiones relacionadas con la inteligencia artificial, ni supone una valoración negativa de los resultados históricos del gestor de capital privado. La información disponible indica que el problema inmediato era el encaje de la estrategia propuesta con la exposición actual y potencial de NYCRS a la IA.
Para las grandes instituciones, decisiones de este tipo son cada vez más frecuentes. A medida que el tema de la IA se extiende por más mercados, los comités de inversión deben analizar no solo el potencial de rentabilidad de un fondo, sino también su correlación con la renta variable cotizada, los activos privados y otras estrategias centradas en la tecnología. La cuestión final es concreta: cuando los activos relacionados con la IA ya están presentes en múltiples segmentos del mercado, ¿cómo puede una institución determinar que ha conseguido una diversificación real en lugar de repetir el mismo riesgo a través de productos diferentes?