La demanda eléctrica de los centros de datos de inteligencia artificial (IA) sigue aumentando, pero la inversión vinculada a la energía para IA exige cada vez más selección. En 2024, los inversores se fijaron sobre todo en los productores independientes capaces de vender en los mercados mayoristas y en los proveedores de equipos para la infraestructura de los centros de datos. Desde junio, los múltiplos de valoración de varias compañías de estos grupos se han contraído, incluso cuando algunas han elevado sus beneficios previstos y sus previsiones.
La corrección de las acciones relacionadas con la energía no ha aliviado la escasez subyacente. Los proyectos de centros de datos siguen afrontando restricciones de suministro eléctrico, plazos prolongados para recibir equipos y falta de trabajadores cualificados, factores que pueden retrasar la construcción. Para los inversores, la pregunta central ya no es solo cuánta electricidad consumirá la IA, sino qué compañías pueden convertir esa demanda en ingresos y flujo de caja sostenibles.
Las limitaciones eléctricas siguen retrasando los centros de datos
La electricidad continúa siendo uno de los recursos más difíciles de añadir con rapidez a medida que se expanden los centros de datos de IA. Una nueva instalación necesita algo más que capacidad de generación. También requiere subestaciones, transformadores, conexiones a la red de transmisión y trabajadores cualificados capaces de construir y poner en servicio la infraestructura necesaria. Las cadenas de suministro existentes no pueden responder de inmediato a cada nuevo proyecto anunciado.
Los plazos de entrega de los transformadores de subestación han superado las 160 semanas. Incluso después de que un operador de centros de datos haya elegido una ubicación y comprometido el capital, la llegada de los equipos y la conexión a la red pueden determinar cuándo comienza realmente a operar la instalación. La escasez de electricistas cualificados añade otra restricción. La infraestructura eléctrica no puede completarse simplemente aumentando el gasto de capital si no están disponibles las personas y los equipos necesarios para la construcción.
Las previsiones de BNEF no garantizan que los proyectos se construyan
Las previsiones sobre la demanda eléctrica vinculada a la IA todavía deben distinguir entre los planes anunciados y la construcción física. BNEF elevó anteriormente sus proyecciones de demanda, en parte sobre la base de los planes de expansión divulgados por empresas y operadores de centros de datos. Sin embargo, esos planes pueden modificarse, retrasarse o cancelarse, por lo que la capacidad anunciada no se traduce automáticamente en una carga eléctrica efectiva.
Esta diferencia afecta a la forma en que productores de electricidad, fabricantes de equipos y compañías de redes calculan sus ingresos futuros. Si un proyecto de centro de datos se aplaza, también pueden posponerse las compras de electricidad, los pedidos de equipos y los calendarios de conexión a la red. Por ello, evaluar la demanda eléctrica asociada a la IA requiere algo más que seguir la inversión anunciada o la capacidad prevista. Los inversores también deben observar si los proyectos han comenzado, si los equipos se están entregando y si las instalaciones están conectándose a la red.
Vistra y Talen fueron las primeras favoritas del mercado
En 2024, los productores independientes que venden electricidad en los mercados mayoristas —especialmente aquellos preparados para atender a los centros de datos de IA— despertaron un fuerte interés entre los inversores. Vistra y Talen estuvieron entre los nombres más destacados de esta estrategia. Su atractivo se apoyaba en la expectativa de una mayor demanda eléctrica y en la posibilidad de establecer acuerdos de compra a largo plazo con clientes de centros de datos.
También captaron la atención las empresas vinculadas al suministro y la infraestructura eléctrica, entre ellas Bloom Energy Corporation. A medida que los beneficios y las previsiones mejoraban en algunas compañías del grupo, los inversores podían esperar que las valoraciones siguieran ampliándose. Sin embargo, desde junio se han comprimido los múltiplos de valoración de algunos proveedores de electricidad y fabricantes de equipos. El cambio indica que el mercado está diferenciando con mayor claridad entre los pedidos anunciados, el avance de la construcción y los beneficios que ya se han materializado.
Tres modelos de negocio, tres trayectorias de beneficios
Mientras el cuello de botella eléctrico sigue sin resolverse, no existe una única forma de beneficiarse del aumento de la demanda energética de la IA. Las vías más claras incluyen las empresas eléctricas reguladas, los productores independientes que venden en mercados mayoristas y los proveedores de equipos destinados a la demanda detrás del contador.
Las compañías eléctricas reguladas suelen generar ingresos mediante inversiones en la red y rendimientos aprobados sobre activos regulados. Los productores independientes tienen una exposición más directa a los precios mayoristas de la electricidad, al nivel de utilización de sus activos de generación y a la demanda de los clientes de centros de datos. El mercado detrás del contador se refiere a los sistemas de generación o suministro configurados por los clientes en el lado de su conexión a la red. Los centros de datos pueden recurrir a estos sistemas para acelerar el despliegue o reducir los tiempos de espera para acceder a la red.
Los tres grupos difieren en la forma en que reconocen los pedidos, en el efecto de la regulación sobre la rentabilidad, en la volatilidad de los precios y en la duración de los procesos de construcción. Por tanto, el aumento de la demanda eléctrica de la IA no implica por sí solo una rentabilidad equivalente para todas las acciones relacionadas. Los hechos más inmediatos siguen siendo si los proyectos comienzan realmente, si los transformadores llegan dentro del plazo previsto y si las empresas consiguen suficientes trabajadores cualificados para completar las obras.