Starling revisa las conclusiones sobre la quiebra de SVB
Starling Trust Science, la firma externa encargada de revisar la quiebra de Silicon Valley Bank (SVB) en 2023, publicó un informe preliminar el 21 de septiembre de 2026. El documento evalúa principalmente las conclusiones de tres investigaciones gubernamentales previas, en lugar de presentar una explicación completamente nueva del colapso.
Las investigaciones estuvieron dirigidas por Michael Barr, entonces vicepresidente de la Reserva Federal para Supervisión; la Oficina del Inspector General de la Reserva Federal; y la Oficina de Responsabilidad Gubernamental de Estados Unidos. Starling señaló que la evidencia disponible respalda la mayoría de sus conclusiones, aunque llegó a una interpretación distinta sobre el papel de las redes sociales y los cambios en la política regulatoria.
La diferencia es relevante para los supervisores bancarios. La quiebra de SVB no puede atribuirse simplemente a las conversaciones en internet o a la velocidad de la banca móvil. El canal que desencadena las salidas de depósitos, la forma en que se distribuye la información y el mecanismo utilizado para transferir fondos influyen en las pruebas de tensión de liquidez, la vigilancia de las retiradas y el diseño de la supervisión de los bancos digitales.
Los mensajes privados pudieron preceder al debate público
Starling citó un análisis de Charles River Associates (CRA) según el cual la mayor parte de las conversaciones en internet sobre las dificultades financieras de SVB apareció cuando el banco ya estaba cerca de la quiebra. La evidencia disponible no establece una secuencia clara ni una relación causal entre la actividad pública en redes sociales y la rápida retirada de depósitos.
El informe indica que los depositantes probablemente intercambiaron información a través de canales privados, como mensajes de texto y correo electrónico. SVB ya había comunicado varios indicios de tensión, entre ellos el fracaso de un plan para captar capital y la venta de valores que originalmente tenía previsto mantener hasta su vencimiento. Una vez que los participantes del mercado conocieron esos acontecimientos, las comunicaciones privadas y las plataformas de banca móvil pudieron acelerar la transferencia de fondos.
Los canales digitales pudieron acelerar tanto la circulación de la información como el movimiento del dinero, afirmó Starling, pero no fueron los que originaron la situación financiera a la que se enfrentaban los depositantes. Por ello, las redes sociales y la banca digital parecen haber sido más relevantes como vías para transmitir y ejecutar la presión que como punto de partida de los problemas del balance del banco.
Los grandes depositantes no asegurados impulsaron las retiradas
Investigaciones anteriores también han ofrecido interpretaciones distintas sobre si las redes sociales aceleraron las turbulencias bancarias de 2023. Un documento de trabajo elaborado por investigadores de la Universidad de Yale y de la Reserva Federal de Chicago concluyó que las retiradas en SVB y otras entidades estuvieron impulsadas principalmente por salidas simultáneas de un grupo de grandes depositantes no asegurados, y no por un gran número de pequeños clientes minoristas reaccionando a publicaciones en Twitter.
Starling señaló que los debates regulatorios deberían evitar tratar el “riesgo de las redes sociales” como una categoría única. Los responsables de política económica deben distinguir cómo surge la preocupación, cómo se distribuye la información, en qué se diferencia la coordinación privada de la amplificación pública y cómo las plataformas tecnológicas ejecutan realmente las retiradas. Separar esas etapas ayudaría a los supervisores a determinar si un canal desencadenó, aceleró o simplemente amplió una retirada masiva de depósitos.
El informe preliminar afirma que la revisión de Barr no estableció estas distinciones con suficiente detalle. Limitarse a seguir el volumen de conversaciones en plataformas públicas puede no reflejar con precisión la rapidez con la que los depositantes no asegurados coordinan sus retiradas a través de redes privadas.
¿Debilitaron la supervisión los umbrales más elevados?
El informe también cuestiona la forma en que los cambios de política regulatoria se han vinculado a los fallos de supervisión de la Reserva Federal. La revisión de Barr identificó como factor importante la Ley de Crecimiento Económico, Alivio Regulatorio y Protección del Consumidor de 2018. La norma permitió a los reguladores elevar de 50.000 millones a 250.000 millones de dólares el umbral de activos a partir del cual los bancos quedaban sujetos a una supervisión reforzada. El informe de Barr sostuvo que el cambio redujo la intensidad del escrutinio aplicado a SVB y retrasó la atención prestada a sus riesgos.
La investigación inicial de la Reserva Federal también aludió a un cambio en las preferencias de supervisión. Generalmente, esa referencia se entendió como una alusión a las directrices de supervisión de carácter centralizado aplicadas durante el mandato del exvicepresidente de Supervisión Randal Quarles, quien fue el principal responsable de supervisión de la Fed entre octubre de 2017 y octubre de 2021.
Varios antiguos supervisores de la Reserva Federal entrevistados por Starling cuestionaron esa interpretación. Algunos habían participado directamente en la revisión de Barr. Un exsupervisor cuya identidad no se ha divulgado afirmó que la Fed no debería haber incluido en su informe final referencias a cambios en la política regulatoria y en la orientación de la supervisión. En su opinión, la cuestión podía resumirse así: “El banco cometió errores y nosotros no los detectamos. Eso es todo”.
El desacuerdo deja dos cuestiones separadas al evaluar las responsabilidades por la quiebra de SVB. Una se refiere a la gestión que hizo el propio banco de los riesgos de tipos de interés, liquidez y balance. La otra plantea si los umbrales regulatorios y los cambios en los métodos de supervisión llevaron a los funcionarios a pasar por alto señales de alerta. Starling todavía no ha asignado un peso definitivo a ninguna de las dos explicaciones.
El próximo informe incluirá las posiciones de Barr y de la Fed de San Francisco
El documento es el primero de los tres informes de investigación factual que Starling se ha comprometido a publicar. El próximo incluirá la respuesta de Michael Barr y los resultados de las conversaciones con supervisores de la Reserva Federal de San Francisco, que era la entidad directamente responsable de supervisar SVB antes de su quiebra.
Por ahora, el informe confirma varios hechos ya establecidos: SVB quedó sometido a una presión visible después del intento de captar capital y de la venta de valores; los depositantes utilizaron canales digitales para mover fondos con mayor rapidez; y sigue sin existir evidencia clara de que las redes sociales públicas fueran el detonante decisivo. Las cuestiones de supervisión pendientes se centran en por qué las señales internas de riesgo no se transformaron antes en medidas concretas y en cómo deberían incorporarse las comunicaciones privadas y los canales de banca móvil a la vigilancia futura de las retiradas masivas.