
Gigantes tecnológicos aceleran plan de salida para eludir el impuesto a la riqueza
Con la propuesta de un impuesto a la riqueza para personas con un patrimonio ultra alto ganando terreno en California, el equilibrio de poder en Silicon Valley se está sacudiendo drásticamente. Varios multimillonarios del sector tecnológico han emitido claras señales de salida, con el objetivo de proteger sus grandes activos de ser utilizados por el estado para financiar servicios de salud pública. Según fuentes conocedoras, Peter Thiel, célebre como el “padrino de las inversiones de riesgo de Silicon Valley”, está considerando extender su estancia fuera de California y planea establecer nuevas oficinas de su Thiel Capital en otros estados.
Mientras tanto, los movimientos del cofundador de Google, Larry Page, han captado una gran atención del mercado. Los registros muestran que varias compañías de responsabilidad limitada vinculadas a Page han presentado documentos de registro en el estado de Florida. Este “mirar hacia afuera” colectivo refleja la profunda inquietud del capital de élite respecto a la política fiscal de California. Si la propuesta es aprobada en 2026, multimillonarios como Page, con fortunas de hasta 270 mil millones de dólares, enfrentarían un impuesto único de hasta 13,5 mil millones de dólares, lo que sin duda se ha convertido en un “catalizador” para su salida acelerada.
Expertos advierten que el impuesto a la riqueza desbalanceará la estructura social
El reconocido inversor Chamath Palihapitiya ha emitido una severa advertencia sobre las consecuencias negativas de la propuesta, argumentando que este modo extremo de imposición llevará finalmente a California a la bancarrota. Señaló en la plataforma social X que el resultado inevitable del impuesto a la riqueza sería una fuga colectiva de empresarios. Cuando estas élites, capaces de establecer empresas entre estados, decidan irse, solo quedará la clase media. Palihapitiya subrayó que una vez que los “más ricos” desaparezcan, la presión fiscal que originalmente estaba destinada a ser soportada por los ricos, inevitablemente recaerá sobre los hombros de la clase media.
Este punto de vista ha sido bien recibido en áreas de bajos impuestos como Texas. El senador Ted Cruz ya ha extendido una invitación explícita a Palihapitiya para que se mude a Texas. De hecho, esta preocupación no es infundada, ya que Elon Musk ha trasladado previamente las funciones principales de Tesla y SpaceX a Texas, citando la normativa excesivamente complicada y el entorno fiscal cada vez más oneroso de California.
Apoyo sindical y el impasse político
Los principales impulsores de la propuesta son los poderosos sindicatos de atención médica de California, que estiman que un impuesto del 5% sobre los residentes con más de mil millones de dólares en activos podría generar unos 100 mil millones de dólares adicionales para el estado, suficiente para cubrir el déficit provocado por los recortes en las asignaciones federales. Los sindicatos sostienen que, en momentos en los que el sistema de salud pública enfrenta presiones, es justo y necesario que los superricos contribuyan.
Sin embargo, el gobernador de California, Gavin Newsom, ya ha expresado su clara oposición, intentando equilibrar la protección de los ingresos del estado con la retención de las industrias clave. Aunque el congresista Ro Khanna cree que el atractivo de talento de Silicon Valley es suficiente para compensar los costos fiscales, también admite preocupaciones sobre la falta de rendición de cuentas y la corrupción dentro del gobierno estatal. Con la infraestructura de inteligencia artificial comenzando a desplazarse fuera de California debido a los costos de electricidad y tierra, esta contienda sobre la riqueza, el talento y la responsabilidad social decidirá directamente el futuro económico del “estado dorado”.

