El martes (24 de marzo), Japón publicó los últimos datos que indican que el índice de precios al consumidor (IPC) subyacente aumentó un 1.6% interanual, por debajo del 1.7% que esperaban los mercados. Esta es también la primera vez en casi cuatro años que cae por debajo del objetivo del 2% del Banco de Japón, lo que añade complicaciones a la decisión del banco sobre subir más las tasas de interés.
A pesar de que el gobierno ha intervenido en los precios mediante subsidios al combustible y otras políticas de estímulo económico, los analistas creen que, como resultado de estas medidas, la tasa de inflación subyacente podría mantenerse por debajo del 2% en los próximos meses. Esto compensará el aumento de los costos de importación debido al debilitamiento del yen y la presión inflacionaria por el aumento del precio del petróleo a causa del conflicto en Medio Oriente.
Además, al excluir los precios volátiles de los alimentos y la energía, el IPC subyacente subió un 2.5% interanual, retrocediendo desde el 2.6% en enero. El Banco de Japón planea continuar con la ruta de aumento de tasas, pero los datos actuales de inflación podrían dificultar una acción rápida.
El Banco de Japón planea anunciar un nuevo indicador de precios antes del verano, una medida destinada a eliminar mejor el impacto de factores políticos únicos y proporcionar una base para futuras subidas de tasas.