El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, prevé reunirse el próximo martes en Nueva York con los líderes de los seis países del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG), en el marco de la Asamblea General de Naciones Unidas. Las conversaciones se centrarán previsiblemente en la organización del periodo posterior a la guerra con Irán, mientras los ataques de Irán y del movimiento hutí aliado han interrumpido las exportaciones energéticas y alterado los mercados de crudo.
Los contactos diplomáticos se producen después de que los esfuerzos de Estados Unidos para reactivar las conversaciones de alto el fuego quedaran estancados. Para los mercados, el resultado de la reunión puede influir en las perspectivas de suministro de petróleo, los costes del transporte marítimo y las exportaciones energéticas de la región.
Trump prepara el escenario para el periodo posterior a la guerra
Los países del Golfo que se espera que participen son Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Catar, Baréin, Kuwait y Omán. El Departamento de Estado estadounidense envió invitaciones preliminares el miércoles, y la reunión podría ampliarse con la participación de dirigentes de otros países árabes y de mayoría musulmana.
Las conversaciones girarán previsiblemente en torno a una estrategia estadounidense para la etapa posterior al conflicto. Trump y su equipo de alto nivel están preparando planes para lo que describen como el «día dos» después de la guerra, aunque no se espera que las propuestas queden cerradas antes de las elecciones legislativas de mitad de mandato de Estados Unidos, previstas para noviembre.
Por ahora, no está claro qué responsabilidades concretas quiere Washington que asuman los países del Golfo y el propio Irán, ni cuándo podrían reanudarse las negociaciones de alto el fuego. El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, también pretende reunirse con Trump en Nueva York, pero ambos gobiernos aún no habían cerrado una cita el miércoles.
Tras llegar a Carolina del Norte, Trump afirmó que Irán había contactado directamente con Estados Unidos y que quería alcanzar un acuerdo. El presidente estadounidense dijo que Irán «quiere llegar a un acuerdo» y sugirió que la guerra podría acercarse a su final, sin revelar detalles sobre los contactos mencionados.
El cierre de un oleoducto saudí tensiona las exportaciones
La actividad diplomática coincide con la presión económica que el conflicto sigue ejerciendo sobre los países del Golfo. Arabia Saudí cerró su oleoducto Este-Oeste después de que un ataque con drones dañara varias instalaciones. La infraestructura transporta crudo desde la región oriental productora de petróleo del reino hasta el puerto de Yanbu, en el mar Rojo, y ofrece una ruta alternativa al estrecho de Ormuz.
Los precios del crudo subieron inicialmente el miércoles, mientras los operadores evaluaban el riesgo de una interrupción del suministro. Posteriormente retrocedieron después de que Arabia Saudí, según lo previsto, organizara envíos adicionales a través del puerto omaní de Sohar. Las operaciones recurren a transferencias de buque a buque, lo que ha reducido la preocupación por una escasez prolongada.
El Brent volvió a situarse en 105,80 dólares por barril, mientras que el West Texas Intermediate estadounidense bajó un 0,22%, hasta 102,14 dólares. La reorientación de los cargamentos, sin embargo, no elimina el riesgo para el suministro.
Si el oleoducto Este-Oeste no puede restablecerse en varios días, las existencias en las terminales saudíes de exportación podrían disminuir gradualmente. Michael Feller, estratega jefe de Geopolitical Strategy, señaló que la reparación del oleoducto ayudaría a aliviar la presión sobre el mercado, pero advirtió de que el plazo de las obras afectará directamente a la capacidad exportadora del reino.
Ormuz sigue marcando la evolución del mercado
El secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, renovó el miércoles su llamamiento a las partes para que reduzcan la tensión y busquen una solución diplomática. También pidió que se restablezca la libertad de navegación en el estrecho de Ormuz, una de las principales vías para el transporte mundial de energía.
La prolongación de los incidentes de seguridad podría obligar a los buques a utilizar rutas más largas, elevar los costes de transporte y aumentar la volatilidad de los precios del petróleo. El estrecho es, por tanto, una variable central para las compañías energéticas, los operadores de materias primas y los mercados de transporte marítimo.
Feller afirmó que Irán podría reconsiderar las negociaciones después de las elecciones legislativas estadounidenses de mitad de mandato, aunque advirtió de que el conflicto podría prolongarse si Teherán mantiene su negativa a entablar contactos diplomáticos. El estratega planteó la posibilidad de que la guerra continúe hasta finales de 2028 o más allá, y subrayó que su duración dependerá de futuras negociaciones, de las operaciones militares y de la recuperación del transporte energético.
Actualmente no existe ningún acuerdo firme que establezca cuándo terminará el conflicto. Para los mercados, la capacidad de la reunión de Trump con los líderes del Golfo para producir un alto el fuego concreto o un marco para la posguerra podría repercutir en los suministros de crudo, los seguros marítimos y las exportaciones energéticas regionales.
Los inversores y operadores de energía siguen centrados en tres aspectos: la reparación del oleoducto saudí, las condiciones de navegación en el estrecho de Ormuz y la posibilidad de que Estados Unidos e Irán reanuden negociaciones formales.