La Reserva Federal de Estados Unidos elevó de nuevo los tipos de interés el 16 de septiembre, en su primera subida desde julio de 2023, y dejó abierta la posibilidad de aplicar nuevas medidas de endurecimiento monetario. El giro no se limita al mercado estadounidense: puede afectar al dólar, a las rentabilidades de los bonos y a los flujos internacionales de capital.
La decisión busca contener la inflación, que ha recibido nuevas presiones por el repunte de los precios del petróleo. Para los mercados globales, un nuevo ciclo de subidas en Estados Unidos podría fortalecer el dólar, debilitar otras divisas y reducir el margen de maniobra de algunos bancos centrales para relajar su política monetaria. Si las rentabilidades de los bonos del Tesoro estadounidense permanecen elevadas, las valoraciones bursátiles y otros activos de riesgo podrían verse sometidos a más presión, al tiempo que aumentarían los costes de financiación empresarial.
El dólar presiona a las divisas asiáticas
El dólar es uno de los canales más directos por los que una política monetaria estadounidense más restrictiva afecta a los mercados internacionales. Unos tipos más altos en Estados Unidos hacen más atractivos los activos denominados en dólares, mientras que el petróleo, el gas natural y la mayoría de las materias primas agrícolas se cotizan en esa moneda. Cuando las divisas de otros países se debilitan, el coste de esas importaciones aumenta en moneda local.
Mark Zandi, economista jefe de Moody’s Analytics, señaló que la subida de tipos de la Fed y la posibilidad de otro incremento ya habían ejercido presión al alza sobre el dólar y habían lastrado a otras monedas. En su opinión, el cambio de orientación añadirá presión a la economía mundial, especialmente en los países cuyos tipos de cambio o políticas monetarias están estrechamente vinculados a los tipos estadounidenses.
Japón es uno de los mercados que concentran más atención. Zandi indicó que una nueva depreciación del yen podría aumentar la presión sobre el Banco de Japón para volver a endurecer su política. Naveen Saigal, responsable global de renta fija para Asia-Pacífico en BlackRock, también afirmó que los mercados habían interpretado la reunión de la Fed como una señal restrictiva, con posibles efectos negativos a corto plazo sobre las divisas y los mercados de bonos asiáticos.
La depreciación cambiaria complica los esfuerzos de los bancos centrales para controlar la inflación. Los precios del petróleo ya han subido con fuerza por el conflicto en Oriente Medio, dejando a algunas economías expuestas a una combinación de mayores costes energéticos, monedas más débiles y tipos de interés todavía elevados.
Los bancos centrales avanzan a ritmos distintos
El giro de la Fed hacia una política más restrictiva se produce mientras varios bancos centrales de economías desarrolladas siguen combatiendo la inflación. El Banco Central Europeo elevó los tipos en 25 puntos básicos la semana pasada, mientras que J.P. Morgan Asset Management prevé que el Banco de Japón los incremente también en 25 puntos básicos esta semana. Tai Hui, estratega jefe de mercados para Asia-Pacífico en J.P. Morgan Asset Management, afirmó que los bancos centrales de los mercados desarrollados mostraban un grado relativamente elevado de coordinación en su respuesta a la inflación.
Unas rentabilidades más altas de los bonos del Tesoro estadounidense también podrían atraer capital desde otros mercados y aumentar la presión sobre los bancos centrales extranjeros para ajustar sus políticas. Sin embargo, una subida de tipos de la Fed no implica que todas las economías vayan a entrar en un ciclo sincronizado de endurecimiento. Las condiciones de inflación interna siguen siendo muy diferentes entre países.
Los datos de BlackRock muestran que China y Tailandia continúan afrontando presiones deflacionistas, mientras que la inflación de Australia y Japón permanece por encima de los objetivos de sus respectivos bancos centrales. En India, la tasa de inflación se sitúa aproximadamente en la zona media del rango fijado por el Banco de la Reserva de India. En este contexto, la decisión de cada banco central de seguir o no a la Fed dependerá de sus propias condiciones económicas y de precios. Un dólar más fuerte puede reducir el margen para recortar tipos, pero no determina por sí solo la trayectoria monetaria de los demás países.
Las rentabilidades elevadas ponen a prueba las valoraciones
Cuanto más tiempo permanezcan altos los tipos de interés, más visible será la presión sobre las valoraciones de las acciones y otros activos de riesgo. Cuando suben las rentabilidades de la deuda pública, los activos de renta fija se vuelven más competitivos frente a la renta variable. Además, unos costes de financiación empresarial más elevados reducen el valor presente que los inversores asignan a los beneficios futuros.
Liz Ann Sonders, estratega jefe de inversiones de Charles Schwab, afirmó que el mercado debía prestar atención no solo al nivel en el que terminen estabilizándose las rentabilidades, sino también a la velocidad de la subida y a la capacidad de los mercados para absorberla de forma ordenada. Según Sonders, una rentabilidad del bono del Tesoro estadounidense a 10 años próxima al 5% seguiría dependiendo de la inflación, de las expectativas sobre la política de la Fed y del crecimiento económico nominal. Un ascenso descontrolado de las rentabilidades podría intensificar la presión sobre las bolsas, mientras que una subida más gradual permitiría a la economía y a los mercados adaptarse mejor.
Sonders añadió que los tipos más altos ya estaban afectando a los sectores del mercado más sensibles al ciclo económico. Los buenos resultados empresariales y la continuidad de la contratación, por su parte, podrían complicar la evaluación de las perspectivas de inflación. Hui señaló que los inversores podrían tener que revisar las valoraciones de los activos si la Fed mantiene una postura restrictiva hasta 2027, con las empresas tecnológicas especialmente expuestas a los cambios en los tipos de interés.
El crecimiento de Estados Unidos aún puede sostener la demanda exterior
Los tipos más altos no son la única variable que afrontan los mercados globales. La resistencia de la economía estadounidense ha dado margen a la Fed para seguir endureciendo su política. Si la demanda interna de Estados Unidos se mantiene firme, podría respaldar las exportaciones, los flujos comerciales y la actividad empresarial de otras economías.
Saigal afirmó que el crecimiento estadounidense podría seguir apoyando la actividad mundial, el comercio y los fundamentos empresariales en Asia, aunque los tipos más altos aumentarían a corto plazo la presión sobre la financiación y las valoraciones. La evolución del dólar, el ritmo al que suban las rentabilidades de los bonos del Tesoro y la capacidad de los demás bancos centrales para fijar su política en función de la inflación interna determinarán conjuntamente el impacto de esta nueva fase de endurecimiento monetario estadounidense sobre los mercados globales.