El oro llegó a mantenerse por encima de los 4.300 dólares por onza después de que la Reserva Federal anunciara una subida de tipos de 25 puntos básicos, pero el precio al contado perdió terreno cuando el presidente Kevin Warsh insistió en la necesidad de contener la inflación. El oro spot cotizaba por última vez a 4.256,50 dólares por onza, con un descenso cercano al 1% en la sesión. El movimiento puso de relieve hasta qué punto las cotizaciones a corto plazo de los metales preciosos siguen vinculadas a las expectativas sobre la trayectoria de los tipos de interés.
La Fed sitúa los tipos entre el 3,75% y el 4%
Al término de su reunión de política monetaria del miércoles, la Reserva Federal elevó en 25 puntos básicos el rango objetivo de los fondos federales, hasta el 3,75%-4,00%. Las nuevas proyecciones económicas del comité, conocidas habitualmente como el diagrama de puntos, sitúan en el 4,1% la mediana de la previsión de tipos para finales de año. Esta estimación indica que los responsables de política monetaria todavía contemplan al menos otra subida durante este año.
El oro se mantuvo inicialmente por encima de los 4.300 dólares por onza tras conocerse la decisión y la posibilidad de un mayor endurecimiento monetario. Como el oro no genera ingresos, unos tipos más altos elevan el coste de oportunidad de mantener el metal. Por eso, los cambios en las expectativas de tipos pueden trasladarse con rapidez a su precio y a la valoración de los activos denominados en dólares. En esta ocasión, sin embargo, el respaldo inicial se desvaneció pronto.
Warsh vuelve a poner la estabilidad de precios en el centro
Durante una rueda de prensa de aproximadamente 30 minutos, Warsh volvió una y otra vez sobre la estabilidad de precios. En su declaración inicial afirmó que la inflación seguía siendo demasiado elevada y que llevaba demasiado tiempo por encima de niveles compatibles con el objetivo. También señaló que los datos de inflación publicados durante el verano no le habían convencido de que la tendencia subyacente hubiera mejorado de forma significativa.
Warsh explicó que la Reserva Federal estaba centrada en mantener la disciplina de la política monetaria, sin comprometer de antemano una decisión concreta para ninguna reunión. Según indicó, la última subida pretendía demostrar que el banco central se toma en serio su mandato de estabilidad de precios y que continuará trabajando para devolver la inflación a su objetivo del 2%.
El presidente también afirmó que el crecimiento económico seguía mostrando una resistencia razonable. En consecuencia, una inflación prolongada constituía la principal preocupación de la Fed, más que una desaceleración brusca e inmediata de la actividad. Para el mercado del oro, estas declaraciones reforzaron la expectativa de que los tipos podrían mantenerse elevados durante más tiempo, reduciendo el apoyo temporal que el metal había recibido tras anunciarse la subida.
La rentabilidad del bono estadounidense a 10 años supera el 5%
La rentabilidad del bono del Tesoro estadounidense a 10 años superó esta semana el 5%, su nivel más alto desde 2007. Warsh señaló que unas expectativas más firmes sobre el crecimiento económico en 2026 eran uno de los factores que estaban impulsando al alza las rentabilidades a largo plazo.
También mencionó el aumento del gasto y del endeudamiento de las grandes compañías tecnológicas, conocidas en algunos casos como hyperscalers, y afirmó que esta actividad estaba intensificando la competencia por el capital disponible. Al mismo tiempo, varios focos geopolíticos en distintas partes del mundo han presionado al alza las rentabilidades de largo plazo. Los canales de transmisión incluyen los precios de la energía y de los productos agrícolas, además del coste de los bienes que finalmente llega a los consumidores estadounidenses.
El aumento de las rentabilidades eleva el coste de mantener oro, que no paga intereses, y puede favorecer el desplazamiento de capital hacia activos en dólares y bonos del Tesoro de Estados Unidos. La nueva caída del oro después de la decisión de la Fed mostró que el mercado estaba prestando más atención a los comentarios de Warsh sobre la inflación futura y la disciplina monetaria que a la subida anunciada de 25 puntos básicos por sí sola.
El mercado evalúa una posible sucesión de subidas
Chris Zaccarelli, director de inversiones de Northlight Asset Management, afirmó que la resistencia de la inflación, el gasto de los consumidores y el crecimiento económico habían dejado a la Reserva Federal ante un difícil equilibrio. El banco central necesita tipos más altos para contener las presiones sobre los precios, pero un mayor coste del crédito también podría debilitar la actividad económica.
Zaccarelli señaló que Warsh había dejado cierto margen de flexibilidad en la orientación de la política monetaria. El presidente dejó claro que era necesaria una subida en esta reunión, pero no predeterminó el resultado de todas las reuniones posteriores. Históricamente, cuando la Fed inicia un ciclo de subidas, suele elevar los tipos en varias ocasiones. El calendario, sin embargo, ha variado: algunos ciclos han incluido incrementos en reuniones consecutivas y otros han incorporado pausas.
Por ello, el mercado seguirá analizando los datos de inflación, el gasto de los consumidores, el crecimiento económico y la evolución de las rentabilidades del Tesoro para determinar si la previsión de tipos del 4,1% a finales de año se convierte en una decisión efectiva. Mientras esas señales no sean más claras, el precio del oro seguirá siendo sensible a los tipos de interés reales, al comportamiento del dólar y a cualquier cambio en el lenguaje de la Reserva Federal.