El Banco Central de Sudáfrica anunció el jueves que mantendrá la tasa de recompra de referencia en 6.75%, en línea con las expectativas del mercado. En el contexto de la guerra en Irán que ha generado una fuerte volatilidad en los precios de la energía a nivel mundial, los encargados de la política sudafricana optaron por una estrategia prudente de espera. Según el comunicado de política del Banco Central de Sudáfrica, a pesar de un moderado desempeño de la inflación en febrero, la presión de la inflación importada debido a los riesgos geopolíticos está aumentando significativamente. Una encuesta de Reuters a 28 economistas mostró que 21 de ellos predijeron con precisión esta decisión de mantener las tasas sin cambios.
Reacción del mercado
El mercado de divisas tuvo una reacción moderada a esta decisión, con el tipo de cambio del rand sudafricano frente al dólar oscilando cerca de 17.0025. Aunque la Oficina de Estadísticas de Sudáfrica publicó el jueves que el Índice de Precios al Productor (PPI) de febrero cayó del 2.2% en enero al 1.8%, esta disminución se considera datos rezagados anteriores al impacto de la guerra. Analistas del mercado creen que el movimiento del tipo de cambio del rand está actualmente impulsado principalmente por el sentimiento de riesgo global, más que por las diferencias de tasas de interés locales. Con la capacidad de exportación de crudo del Golfo Pérsico limitada, Sudáfrica, como un importador neto de petróleo, enfrenta el riesgo de un deterioro en su saldo de cuenta corriente.
Contexto de política
En una conferencia de prensa, el gobernador del Banco Central de Sudáfrica, Kganyago, enfatizó que, dado el tiempo indeterminado del conflicto en Medio Oriente y su impacto a largo plazo en la cadena de suministro de energía, el banco central debe mantener la flexibilidad de su política. Destacó que la postura prudente adoptada anteriormente por el banco central ha demostrado ser adecuada en el momento de la crisis actual. Analistas de Commerzbank señalaron que la postura agresiva del Banco Central de Sudáfrica tiene como objetivo prevenir un anclaje desviado de las expectativas de inflación. Si el conflicto no se mitiga a corto plazo y los precios del petróleo se mantienen altos, la probabilidad de que el Banco Central de Sudáfrica recurra a medidas de reducción de tasas en 2026 será insignificante.