
La continua emigración provoca gran preocupación, presionando la economía
Nueva Zelanda está experimentando recientemente una significativa oleada de emigración. Estudios recientes muestran que muchos residentes están eligiendo mudarse a Australia, creando presión adicional sobre la ya debilitada recuperación económica. El último informe de Capital Economics indica que la desaceleración en el crecimiento poblacional no solo disminuirá la demanda general, sino que también debilitará la flexibilidad del mercado laboral, ralentizando el retorno a un crecimiento económico sólido.
Los economistas señalan que, si esta tendencia persiste, Nueva Zelanda podría necesitar más tiempo para restablecer su impulso de crecimiento y enfrentarse a desafíos macroeconómicos más complejos.
La tasa de crecimiento poblacional está muy por debajo del nivel prepandemia, alcanzando niveles récord de emigración neta
Según datos de Capital Economics, la tasa de crecimiento poblacional anual de Nueva Zelanda ha sido de solo un 0.6% en los últimos trimestres, significativamente inferior al promedio del 1.9% durante los cinco años antes de la pandemia. El estudio apunta que el incremento de personas que se trasladan a Australia es el factor decisivo detrás de este cambio.
Las estadísticas muestran que, en el año que culminó en junio de este año, el número de personas que dejó Nueva Zelanda superó al de los que regresaron en casi 50,000, siendo este el mayor éxodo registrado. Esta diferencia refleja no solo las diferencias en el atractivo laboral y salarial, sino también problemas estructurales como el costo de vida, la presión de la vivienda y las oportunidades de desarrollo profesional, que están llevando a los neozelandeses a elegir asentarse al otro lado del Mar de Tasmania.
Los analistas señalan que los salarios generalmente más altos en Australia, junto con un mercado laboral que ofrece más oportunidades para los recién llegados y una variedad de estilos de vida más rica, otorga a Australia un atractivo a largo plazo para los residentes de Nueva Zelanda.
El crecimiento de la demanda interna está restringido, volviendo más frágil el camino de la recuperación económica
La drástica desaceleración del crecimiento poblacional no solo afecta la oferta laboral, sino que también debilita directamente la demanda interna. El consumo doméstico es un pilar importante de la economía de Nueva Zelanda, y la pérdida de población significa una disminución tanto del total poblacional como de la fuerza laboral disponible, ejerciendo presión sobre los sectores del consumo, inmobiliario, educativo y de servicios.
En el contexto de un mercado de vivienda en una prolongada fase de ajuste y una inversión empresarial prudente, la emigración sin duda complica aún más la recuperación económica.
Algunas asociaciones industriales ya han indicado que numerosos puestos en Nueva Zelanda permanecen sin cubrir por largo tiempo, lo que sugiere que la continua emigración podría agravar la brecha de habilidades y obstaculizar la eficiencia productiva.
Se espera que el aumento de tipos por parte del banco central sea pospuesto hasta principios de 2027
Con la población en declive afectando el crecimiento de la demanda, se anticipa que el banco central de Nueva Zelanda tendrá dificultades para iniciar un aumento de tipos en el corto plazo. El economista Abhijit Surya señala que el debilitamiento sincrónico de la población y la demanda implica que el banco central necesitará más tiempo para observar la recuperación económica. Dadas las presiones inflacionarias a la baja y una base de crecimiento débil, las condiciones no son propicias para un endurecimiento de la política.
El informe prevé que es poco probable que el banco central de Nueva Zelanda suba los tipos antes de principios de 2027. Debido a la falta de impulso económico, un alza prematura de tipos podría limitar aún más el consumo y la inversión, sin beneficiar a la economía en general.
Los analistas del mercado consideran que Nueva Zelanda está enfrentando una "desaceleración estructural" en lugar de una oscilación cíclica, por lo que los formuladores de políticas deben centrarse tanto en reconstruir la competitividad económica como en aumentar el atractivo laboral.
Retener talento y mejorar la competitividad nacional
Los expertos indican que, para revertir la tendencia de pérdida de población, Nueva Zelanda debe realizar ajustes sistemáticos en niveles salariales, oportunidades profesionales y asequibilidad de viviendas. Asimismo, fortalecer la formación de habilidades y ampliar los planes de atracción de talento internacional son claves para mantener la oferta laboral.
Con la creciente ola hacia Australia, el futuro de la economía de Nueva Zelanda dependerá no solo de políticas económicas a corto plazo, sino también de su capacidad para reconstruir su competitividad a largo plazo.

