
El mercado de bonos de Estados Unidos vuelve a mostrar grandes fluctuaciones
Hasta el 3 de septiembre, el mercado de bonos del Tesoro de Estados Unidos experimentó una nueva ola de ventas. El rendimiento de los bonos a 10 años alcanzó el 4.293%, subiendo por cuarto día consecutivo; el rendimiento a 30 años se acerca al 5%, situándose en 4.988%, alcanzando un nuevo máximo. Esta tendencia resalta las preocupaciones de los inversionistas sobre la situación fiscal de Estados Unidos y el desequilibrio futuro de la oferta y la demanda.
El fallo judicial como desencadenante a corto plazo
Recientemente, la Corte de Apelaciones de Estados Unidos dictaminó ilegal la mayoría de las políticas arancelarias globales del gobierno de Trump, y el mercado espera que este fallo genere presión fiscal. Dado que los aranceles relevantes pueden mantenerse hasta mediados de octubre, el gobierno estadounidense podría verse obligado a incrementar el tamaño de la emisión de deuda para enfrentar posibles reembolsos de aranceles y la expansión del déficit. Después del anuncio, el mercado de bonos reaccionó rápidamente, con un aumento en los rendimientos a corto plazo.
El déficit fiscal a largo plazo es una preocupación subyacente
Además del impacto a corto plazo, surge una preocupación más profunda debido al deterioro estructural del contexto fiscal de Estados Unidos. Los datos muestran que la deuda federal total de Estados Unidos asciende a 36.21 billones de dólares, lo que representa el 123% del PIB, superando con creces la línea estándar internacional. A medida que los gastos en seguridad social, Medicare e intereses de la deuda continúan aumentando, el déficit para el año fiscal 2024 alcanza los 1.9 billones de dólares. Solo los intereses de la deuda ascienden a casi 900,000 millones de dólares, casi neutralizando el efecto de la expansión de ingresos fiscales.
Mientras tanto, la Ley de Recortes de Impuestos y Empleos firmada por Trump prolongó y convirtió en permanentes las políticas de reducción de impuestos, lo cual se espera que amplíe aún más el déficit fiscal. Los expertos señalan que Estados Unidos ha pasado de una "disciplina fiscal" a una "dependencia de la deuda", haciendo que el techo de la deuda sea cada vez más simbólico, y que el margen fiscal esté seriamente comprimido.
Desajuste entre oferta y demanda aumenta la presión del mercado
A corto plazo, los cambios en la estructura de oferta de bonos del Tesoro también han amplificado la presión al alza en los rendimientos. Datos recientes del Departamento del Tesoro indican que se espera que el volumen neto de emisión de bonos del Tesoro en el cuarto trimestre sea de aproximadamente 590,000 millones de dólares, de los cuales más de tres cuartas partes serán bonos a largo plazo. Pero en el lado de la demanda, tanto los bancos centrales extranjeros como las instituciones locales muestran menos interés en comprar bonos que en el pasado. Especialmente los fondos del mercado monetario tienen una duración cercana al promedio histórico, lo que dificulta absorber una gran cantidad de emisión de bonos a largo plazo, generando un notable desajuste.
Política de la Fed desconectada de las expectativas del mercado
En un contexto de creciente intervención política de la Casa Blanca, la posición de la Reserva Federal muestra signos de flexibilidad. Algunos miembros del FOMC han adoptado posturas más dovish, mostrando apertura a la posibilidad de recortes de tasas. Aunque anteriormente el banco central había enfatizado el objetivo de inflación del 2%, el mercado ya ha apostado en gran medida por recortes de tasas este año. Esta expectativa ha debilitado el atractivo de inversión de los bonos del Tesoro a largo plazo, lo que ha reducido la demanda de fondos extranjeros y ha elevado aún más los rendimientos.
Impacto global y perspectivas futuras
Analistas señalan que el aumento continuo en los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense no solo es un desafío fiscal para Estados Unidos, sino que también podría causar una reacción en cadena en el sistema financiero global. Si los bonos del Tesoro, que sirven de referencia global, mantienen un alto rendimiento por un largo tiempo, elevarán los costos de financiamiento mundial, afectando los flujos de capital en los mercados emergentes.
En el futuro, la dirección de los bonos del Tesoro dependerá de dos variables clave: si la Reserva Federal reducirá las tasas según las expectativas del mercado y si el gobierno estadounidense puede presentar un plan creíble de ajuste fiscal. Dado que ambos factores son inciertos, la volatilidad del mercado podría aumentar aún más.
Conclusión
El reciente aumento en los rendimientos de los bonos del Tesoro se debe a una combinación de incrementos de oferta a corto plazo y problemas fiscales a largo plazo. Aunque el fallo judicial ha generado preocupación en el mercado, la verdadera raíz del problema radica en el descontrol del tamaño de la deuda y la tendencia creciente hacia la monetización del déficit. Sin ajustes políticos significativos, el mercado de bonos del Tesoro estadounidense podría entrar en una etapa más volátil.

