Planificar la jubilación exige mirar más allá del ahorro acumulado: los mercados pueden rendir menos de lo esperado, la inflación reducir el poder adquisitivo y la salud o el empleo obligar a dejar de trabajar antes de tiempo. En un especial de Halloween, David Gardner, cofundador de The Motley Fool, y el experto en jubilación Robert Brokamp analizaron dos riesgos que pueden desbaratar los planes y cómo comprobar si las previsiones son realistas.
Los ahorros de muchos hogares podrían no cubrir su nivel de vida
Datos de Vanguard citados por Brokamp indican que solo el 41% de la generación X y el 42% de los millennials van camino de acumular suficiente patrimonio para mantener en la jubilación su nivel de vida actual. Un informe de Morningstar estimó que el 46% de los estadounidenses tendría ahorros suficientes si se jubilara a los 62 años. La proporción sube al 55% entre quienes esperan hasta los 65, una diferencia que muestra cuánto pueden influir unos años más de trabajo.
La Encuesta de Finanzas del Consumidor de la Reserva Federal sitúa en 106.000 dólares el saldo mediano de las cuentas de jubilación de los hogares estadounidenses. La cifra general se ve reducida por los hogares más jóvenes: entre aquellos cuyo cabeza de familia tiene de 55 a 64 años, la mediana es de 239.000 dólares. Brokamp calcula que ese capital podría generar unos ingresos anuales de entre 10.000 y 12.000 dólares durante la jubilación. Por ello, quienes se acercan al retiro deben valorar sus ahorros junto con la Seguridad Social, otros activos y los gastos previstos.
Gardner señaló que jubilarse no significa lo mismo para todo el mundo. Algunas personas quieren dejar de trabajar por completo; otras prefieren reducir su jornada y dedicar más tiempo a otras actividades. Brokamp añadió que los efectos de la jubilación en la salud y el bienestar también varían. Algunos estudios la han relacionado con la depresión o con un mayor riesgo de muerte prematura, mientras que abandonar antes un empleo físicamente exigente puede beneficiar a ciertas personas. Las condiciones laborales, los objetivos personales y la situación financiera influyen en la decisión.
La salud y el desempleo pueden adelantar el retiro
Otro riesgo es confiar demasiado en las proyecciones. Las calculadoras de jubilación suelen pedir estimaciones de rentabilidad, inflación, gastos y edad de retiro. Incluso cambios modestos en esos supuestos pueden acumularse con el tiempo y alterar de forma sustancial el resultado. Brokamp recomienda utilizar hipótesis prudentes y no dar por segura la edad de jubilación prevista.
Una encuesta del Transamerica Center for Retirement Studies concluyó que el 58% de los jubilados dejó de trabajar antes de lo previsto. En otro sondeo, de la Society of Actuaries, la proporción fue del 59%. Algunas personas se retiran antes porque sus inversiones han crecido con rapidez o porque su hogar ya tiene estabilidad financiera. Otras se ven obligadas a hacerlo por problemas de salud, para cuidar a su pareja o tras perder el empleo.
Brokamp citó un estudio de 2018 del Urban Institute, según el cual algo más de la mitad de los trabajadores que rondan los 50 años pierde su empleo. De ellos, solo uno de cada diez encuentra otro puesto con un sueldo igual al anterior. La edad puede alargar la búsqueda laboral, y algunas personas terminan jubilándose tras no lograr volver a trabajar, aunque sus ahorros todavía sean insuficientes.
Cómo someter las previsiones a una prueba de estrés
Para proyectar la rentabilidad de las inversiones, Brokamp aconseja no asumir más de un 8%. Él utiliza un 6% y afirma que ha ido adoptando una cartera más conservadora a medida que se acerca la jubilación. También propone calcular qué ocurriría si el retiro empezara tres años antes de lo planeado. En una encuesta del Employee Benefit Research Institute, la mayoría de quienes seguían trabajando esperaba jubilarse a los 65 años; quienes ya estaban jubilados dijeron que su edad efectiva media había sido de 62.
Si las proyecciones muestran un déficit, Brokamp sugiere aumentar, cuando sea posible, las aportaciones a cuentas IRA y planes 401(k), elevar la tasa de ahorro conforme sube el salario y destinar bonificaciones, devoluciones de impuestos y otros ingresos extraordinarios al ahorro para la jubilación. También mencionó herramientas de planificación de pago como Boldin, MaxiFi y ProjectionLab. Brokamp indicó que Motley Fool Ventures, filial de The Motley Fool, ha invertido en Boldin.
La recomendación central de la conversación fue revisar periódicamente los supuestos y contrastarlos con el progreso real del ahorro. Una proyección no puede garantizar cuándo podrá jubilarse una persona, especialmente porque la salud y la situación laboral pueden cambiar los plazos.