El samario puede alcanzar en Norteamérica un precio 346 veces superior al de China, una brecha que pone de relieve las dificultades para asegurar el suministro de tierras raras y el posible cuello de botella que afronta la creciente industria estadounidense de imanes. Estos materiales se emplean en motores a reacción, motores industriales, vehículos eléctricos, turbinas eólicas y escáneres médicos, pero los fabricantes de EE. UU. siguen dependiendo en gran medida del suministro chino. Mientras se aceleran las inversiones en minas y plantas de imanes, la transformación de óxidos en metales y aleaciones podría convertirse en un eslabón débil de la cadena.
La capacidad de procesar metales no sigue el ritmo de los imanes
Canaccord Genuity estima que China concentra más del 90% de las aproximadamente 210.000 toneladas de capacidad mundial para producir metales de tierras raras. La firma considera que esta etapa representa una carencia clara en los esfuerzos por construir cadenas de suministro occidentales. Los equipos para producir aleaciones mediante colada en cinta pueden tardar hasta dos años en entregarse. Además, sus consultas en el sector apuntan a que los controles a la exportación dificultan adquirir estos equipos en China.
Para 2030, se prevé que la capacidad de producción de imanes fuera de China alcance unas 70.000 toneladas, más del triple del nivel actual. Sin embargo, la capacidad no china para producir metales y aleaciones sumaría solo alrededor de 38.000 toneladas para entonces: aproximadamente la mitad de lo que necesitarían las nuevas plantas de imanes. Si persiste la brecha, las líneas de producción podrían depender de materias primas chinas o competir entre sí por las fuentes alternativas limitadas.
Los fabricantes estadounidenses compran unas 48.000 toneladas de imanes de tierras raras al año, mientras que la producción nacional fue de apenas unas 300 toneladas en 2025. ING sostiene que la principal limitación no es la falta de yacimientos, sino la insuficiencia de capacidad industrial de procesamiento. El Gobierno de EE. UU. acordó con MP Materials un contrato de diez años por el que el Departamento de Defensa fijará un precio mínimo de 110 dólares por kilogramo para el neodimio-praseodimio (NdPr). Si el precio de referencia cae por debajo de ese nivel, el Gobierno cubrirá la diferencia para respaldar la producción.
REalloys amplía su apuesta por los metales y las aleaciones
REalloys, que cotiza en el Nasdaq, afirma que su planta de Euclid, Ohio, produce metales y aleaciones de tierras raras, además de materiales para imanes. La empresa asegura que dispone de la única capacidad operativa de Norteamérica para metalizar tierras raras pesadas. También prevé ampliar la capacidad vinculada al Saskatchewan Research Council y afirma que ha obtenido derechos sobre cerca del 80% de la producción ampliada. Esto incluye unas 525 toneladas anuales de metal NdPr, así como productos de disprosio y terbio.
La compañía firmó además un acuerdo de compra a 15 años con Critical Metals que cubre el 15% de la producción de la primera fase de su proyecto Tanbreez, en Groenlandia. En virtud de un contrato con la Agencia de Logística de Defensa de EE. UU., REalloys diseña una instalación con capacidad para producir 300 toneladas anuales de samario y gadolinio metálicos. Según la empresa, actualmente no existe producción comercial a escala industrial de ninguno de esos dos materiales en Estados Unidos.
REalloys declaró que tenía 122,4 millones de dólares en efectivo al cierre de junio y que cuenta con financiación para el proyecto de Saskatchewan y la ampliación de su capacidad de metalización. Tanto las capacidades previstas como los derechos de producción y los acuerdos de suministro corresponden a planes o compromisos comunicados por la empresa. Los plazos y el volumen que llegue a producirse determinarán si contribuyen a reducir la brecha de oferta.
Las previsiones de demanda mantienen el foco en las tierras raras pesadas
Canaccord prevé que la demanda mundial de imanes de tierras raras alcance 365.000 toneladas anuales en 2035, un 15% más que en su estimación anterior. La firma calcula que la demanda de imanes de neodimio-hierro-boro crecerá a una tasa media anual del 7,3%. Para los vehículos eléctricos, proyecta que las ventas pasarán de 23,5 millones este año a 52 millones en 2035. Los centros de datos, las bicicletas y patinetes eléctricos y los drones también podrían elevar el consumo. El analista Reg Spencer señaló que los drones representan actualmente alrededor del 1% de la demanda prevista, aunque las estimaciones siguen siendo inciertas.
La firma proyecta asimismo que las entregas de robots humanoides crecerán un 45% anual hasta alcanzar 2,5 millones de unidades en 2035. Citó informaciones según las cuales Tesla prepara una línea de producción con capacidad para fabricar un millón de robots Optimus al año. Por su parte, un análisis de McKinsey estima que la demanda anual de disprosio y terbio aumentará cerca de un 8,8%. Si se cumplen estas previsiones, crecerá también la demanda de los metales y las aleaciones empleados en imanes de alto rendimiento.
Canaccord calcula que el mercado de NdPr registrará este año un déficit de oferta de alrededor del 7%, y que la escasez podría prolongarse hasta 2028. Las nuevas minas y refinerías de Australia, Malaui, Brasil y Utah, junto con la expansión de Lynas, podrían acercar el mercado al equilibrio entre 2029 y 2031. Aun así, la firma prevé que el déficit vuelva a ampliarse hasta el 10% en 2035, mientras que los faltantes de disprosio y terbio podrían llegar al 12%.
La Agencia Internacional de la Energía espera que la demanda de tierras raras para imanes fuera de China aumente un 50% para 2035. También ha advertido de que la capacidad de metalización y fabricación de imanes fuera de China podría seguir siendo insuficiente incluso si se ejecutan todos los proyectos anunciados. Por tanto, el suministro dependerá no solo de que se construyan nuevas minas y plantas de imanes, sino también de que el procesamiento intermedio crezca al mismo ritmo.