La guerra en Oriente Medio está cambiando rápidamente la lógica de negociación en el mercado de bonos globales. El pasado viernes, los bonos del Tesoro de EE.UU. cayeron por tercer día consecutivo, con el rendimiento del bono a 10 años subiendo por encima del 4.38% y el rendimiento a dos años acercándose al 3.9%, mostrando que el mercado está volviendo a incorporar en los precios la cadena "choque petrolero—inflación en aumento—política más agresiva".
Desde el panorama del mercado, esta ola de ventas no es un fenómeno exclusivo de Estados Unidos. Un informe de Reuters destaca que los bonos soberanos de Europa, como los del Reino Unido y Alemania, también enfrentaron una presión vendedora significativa, reflejando la preocupación de los inversores de que la interrupción en el suministro energético impactará de manera más directa a Europa y se transmitirá a los activos de tasas de interés globales a través de las expectativas de inflación.
Reacción del mercado
El alza en los precios de la energía es el principal factor detonante. Datos de Reuters muestran que el petróleo Brent ha subido a cerca de 112 dólares, mientras que el crudo estadounidense ha superado la marca de 98 dólares, con un aumento notable en el mes. El mercado ha comenzado a discutir escenarios de riesgo en los que el precio del petróleo podría explorar los 150 dólares. Al mismo tiempo, la caída en los mercados bursátiles asiáticos y el fortalecimiento del dólar también reflejan que los fondos globales están evitando los activos de riesgo.
Reevaluación de políticas
La Reserva Federal mantuvo las tasas de política en el 3.50%-3.75% el 18 de marzo y proyectó que la inflación aumentaría. Según Reuters, aunque el diagrama de puntos de la Fed aún conserva la expectativa de un recorte de tasas este año, el mercado ya no está tan convencido de que la flexibilización llegue como se anticipa, e incluso comienza a apostar por un posible aumento de tasas en situaciones extremas.
Contexto de datos
Desde la perspectiva de los datos actuales, la inflación en EE.UU. aún no está claramente fuera de control. Los datos de la Oficina de Estadísticas Laborales de EE.UU. indican que el IPC de febrero creció un 2.4% interanual, y el IPC subyacente aumentó un 2.5%. Sin embargo, el problema radica en que la categoría energética había tenido un arrastre limitado en la inflación general, pero si los precios del petróleo se mantienen altos, los datos futuros de IPC, PCE y las expectativas de inflación podrían volver a elevarse.
Perspectiva de inversión
Para los inversores en bonos, la clave ahora no es solo "cuándo bajará la Fed los tipos de interés", sino "cuánto tiempo durará el choque energético de tipo bélico". Si el transporte en el Estrecho de Ormuz se ve interrumpido y el riesgo en las instalaciones energéticas de la región se expande, la curva de tasas podría continuar hacia una empinada en mercado bajista; por el contrario, si la situación geopolítica se calma, los rendimientos a largo plazo podrían caer nuevamente. Este juicio futuro se basa en la relación actual entre los precios del petróleo y las tasas de interés.