El mercado del oro está experimentando una típica "reacción tardía de refugio seguro", donde la lógica macroeconómica está reemplazando a los eventos geopolíticos como el principal factor determinante del precio.
UBS mantiene su perspectiva alcista, proyectando que el precio del oro aumentará a un rango de entre 5900 y 6200 dólares para fin de año. Aunque el precio actual se mantiene alrededor de los 5200 dólares, los analistas creen que esta etapa es un periodo de consolidación antes de la reevaluación de riesgos.
La experiencia histórica muestra que en las etapas iniciales de una guerra, los fondos tienden a fluir hacia el dólar y los activos energéticos, en lugar de hacia el oro. Este fenómeno se ha observado tanto en el conflicto entre Rusia y Ucrania como en guerras anteriores en el Medio Oriente.
Los principales factores que actualmente presionan el precio del oro son las expectativas de tasas de interés y el fortalecimiento del dólar. El aumento de los precios de la energía impulsa las expectativas de inflación, lo que eleva las expectativas de que los principales bancos centrales mantendrán políticas restrictivas, debilitando así el atractivo del oro, un activo sin rendimiento.
No obstante, desde la perspectiva de la demanda estructural, el soporte sigue siendo sólido. La tendencia de las compras de oro por los bancos centrales continúa, los fondos de cobertura aumentan sus posiciones largas, y el creciente consumo en mercados emergentes constituye una base para un aumento a largo plazo.