El viernes, el ministro de Desarrollo Económico de Rusia, Maxim Reshetnikov, indicó que el gobierno se prepara para reducir la previsión oficial de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) para 2026. La expectativa optimista anterior del 1.3% parece insostenible en el contexto de las tasas de interés elevadas que el banco central ha mantenido para combatir la inflación. Reshetnikov admitió que "la primera mitad de 2026 será muy difícil", y que el Ministerio de Economía tomará en cuenta los actuales indicadores negativos en la nueva previsión que se publicará en abril.
Dilema político y corrección de tipo de cambio
Aunque el crecimiento económico de Rusia cayó del 4.3% al 1% el año pasado, Reshetnikov señaló que actualmente, incluso si el banco central baja las tasas de interés, es poco probable que la economía experimente un impulso inmediato este año. Sin embargo, los datos macroeconómicos muestran una "divergencia interesante": el rublo se espera que se fortalezca debido a un fuerte superávit comercial y entrada de capital. Esto significa que la economía rusa se encuentra en un peculiar equilibrio de "altos costos, lento crecimiento y una moneda fuerte". Antes de que el conflicto entre EE. UU. e Irán causara fluctuaciones en los precios de la energía, el bajo precio del petróleo ruso fue un obstáculo para el crecimiento, y ahora, los elevados costos de endeudamiento se han convertido en una nueva restricción estructural.