- El último informe de la encuesta de gestores de fondos de mayo del Banco de América muestra que las acciones europeas están experimentando una de las salidas de capital más intensas desde 1999, con un 4% neto de los encuestados reduciendo su exposición a los activos europeos.
- El pesimismo económico a nivel global está disminuyendo, con solo un 4% de los encuestados esperando un aterrizaje forzoso, pero este optimismo objetivo no ha beneficiado a Europa, ya que los riesgos geopolíticos han llevado a los inversores a regresar rápidamente al mercado estadounidense.
- El índice Stoxx 600 de Europa subió hoy un 0.52%, liderado por el sector de defensa, influenciado por la declaración del presidente estadounidense Trump de posponer un ataque a Irán debido a una nueva propuesta de paz, mientras que los futuros de índices de Wall Street cayeron ligeramente.
Histórico movimiento de capital transatlántico
La encuesta especial del Banco de América dirigida a gestores de fondos europeos muestra claramente el cambio drástico de posiciones de capital internacional entre Estados Unidos y Europa. En esta encuesta regional realizada del 8 al 14 de mayo, participaron noventa y dos encuestados que gestionan un total de 2,090 mil millones de dólares en activos. Los resultados muestran que, en comparación con el mercado global, un 4% neto de los encuestados tiene una posición infraponderada en acciones europeas. Este dato contrasta fuertemente con la posición sobreponderada del 35% neto al inicio de la guerra de Irán. Al mismo tiempo, un 20% neto de los gestores de fondos europeos afirma que actualmente sobreponderan acciones estadounidenses, mientras que antes del estallido del conflicto geopolítico, este indicador era del 22% neto infraponderado. Este cambio drástico de posiciones constituye uno de los movimientos de capital más rápidos de activos europeos a estadounidenses en más de veinte años.
Divergencia en expectativas de crecimiento y barreras de gasto de capital tecnológico
El núcleo del resurgimiento del pesimismo en Europa radica en la diferencia de resistencia de las estructuras económicas de ambos lados del Atlántico ante los riesgos geopolíticos y la divergencia en el gasto de capital en industrias emergentes. La encuesta indica que más del 50% de los encuestados espera que el mercado de valores estadounidense supere al europeo en los próximos doce meses, un aumento significativo respecto al 29% de abril. Las economías europeas, debido a su vulnerabilidad a los impactos negativos de los precios potenciales de la energía en la cadena de suministro y dotación de recursos, obligan a los inversores globales a considerar un mayor descuento de riesgo al asignar activos. En contraste, las grandes empresas tecnológicas estadounidenses están invirtiendo enormes sumas en centros de datos de inteligencia artificial e infraestructura de computación. Esta barrera de gasto de capital a largo plazo proporciona una sólida prima de valoración al sector tecnológico estadounidense y amplía la diferencia en el rendimiento real de los índices de ambos lados del Atlántico.
Mejora de las perspectivas de ganancias y anclaje de políticas de tasas de interés
Desde el comienzo de este año, el ajuste en el flujo de capital ha sido confirmado por los datos del mercado. El índice S&P 500 ha registrado un aumento del 7.2% en lo que va del año, con el índice de las siete principales acciones tecnológicas impulsando el crecimiento con un aumento del 12%. En cambio, el índice Stoxx 600 de Europa ha visto su aumento reducido al 3.9%. A nivel global, a medida que los gestores de fondos aumentan la asignación general de acciones a un ritmo récord, el pesimismo sobre el crecimiento económico global está disminuyendo. La mejora marginal en las perspectivas de ganancias corporativas, junto con la expectativa del mercado global de que la Reserva Federal entre en un ciclo de reducción de tasas, constituyen un anclaje macroeconómico que respalda los activos de acciones globales. Si en el futuro la trayectoria de la política de tasas de interés de la Reserva Federal se vuelve inesperadamente más agresiva, el modelo actual de asignación de activos globales podría enfrentar una nueva ronda de reevaluación de precios.