Desanclaje geopolítico y reconstrucción de narrativas del régimen: El impacto a largo plazo del conflicto entre EE. UU. e Irán en el entorno macroeconómico global
La guerra entre EE.UU. e Irán ha llegado al día 30, y el precio de referencia internacional del petróleo es de 115,84 dólares, convirtiéndose en un indicador de las expectativas de inflación global. Este conflicto no es solo una guerra local, sino también un campo de prueba para los EE.UU. en su intento de implementar un nuevo modelo de cambio de régimen y control de recursos en Oriente Medio.
Implicaciones cruzadas de activos
La situación actual ha tenido un impacto profundo en la asignación global de activos cruzados. Primero, los precios de la energía manteniéndose altos erosionan las márgenes de ganancia de las empresas industriales globales desde el lado de los costos, suprimiendo las expectativas optimistas del mercado de capitales sobre el ciclo de bajas tasas de interés. En segundo lugar, los fondos de refugio están fluyendo aceleradamente hacia el oro y los bonos del gobierno de alta calidad, pero en el contexto de una gran concentración de tropas estadounidenses, la combinación de las propiedades de refugio seguro y hegemonía geopolítica del dólar ha elevado el índice del dólar. Además, la invasión de Israel a Líbano y la amenaza de los hutíes al estrecho de Bab el-Mandeb han causado una fuerte volatilidad en los índices de envío global (como el BDI), y esta presión en el lado logístico está evolucionando hacia un nuevo riesgo de inflación importada.
Reorganización de variables macroeconómicas: Comienzo de la era de Mojtaba Khamenei
La administración Trump ha manifestado claramente su postura de cambio de régimen y ha confirmado el ascenso al poder de Mojtaba Khamenei, lo cual implica que los objetivos estratégicos de EE.UU. van más allá de las negociaciones del acuerdo nuclear, apuntando a una reestructuración fundamental del mapa político de la región. La incertidumbre de esta narrativa a largo plazo radica en que, si se interfiere de manera significativa en el ejercicio de la soberanía de Irán (como con el rechazo de las cinco contra-propuestas del estrecho de Ormuz), Teherán podría adoptar tácticas asimétricas más extremas, involucrando a países productores de energía como Bahréin y los Emiratos Árabes Unidos en el conflicto. Esta expansión del conflicto transfronterizo está llevando a la economía global a un riesgo de transición de una narrativa de crecimiento a una de supervivencia.