Desde el marco macroeconómico global, el mercado de bonos de Estados Unidos el 6 de abril no fue una simple fluctuación de refugio seguro, sino un reflejo de cómo el impacto en el suministro de energía está reescribiendo la relación triangular de “crecimiento-inflación-política”. Inicialmente, el mercado esperaba que para 2026 se entrara a un ciclo de reducción de tasas, pero el conflicto en el Medio Oriente llevó a un fuerte aumento de los precios del petróleo en un corto periodo, incrementando los costos de transporte e insumos intermedios hacia el sector de servicios, haciendo que el extremo más largo de los bonos del Tesoro comenzara a reflejar preocupaciones sobre el crecimiento, mientras que el extremo más corto seguía anclado por las expectativas inflacionarias y la postura de espera de la Reserva Federal. Los puntos intradía que has proporcionado, que muestran una curva aplanada, son precisamente la expresión de precio de esta contradicción macroeconómica.
Crecimiento e Inflación
Las señales del lado del crecimiento ya no son tan fuertes como en los meses anteriores. El PMI del sector servicios ISM cayó a 54.0, el índice de actividad comercial descendió a 53.9, y el subíndice de empleo bajó a 45.2, indicando que dentro del sector servicios hay un inicio de mayor cautela respecto a la demanda futura y el empleo. Sin embargo, al mismo tiempo, el subíndice de precios subió a 70.7, el más alto desde octubre de 2022. Es decir, la economía estadounidense está experimentando una combinación de "desaceleración en la actividad, pero precios más calientes", lo cual no es favorable para los alcistas de bonos.
Implicaciones entre Activos (Cross-Asset Implications)
A nivel de activos cruzados, el dólar se mantiene relativamente fuerte, los precios del petróleo fluctúan en niveles altos, pero las acciones no han colapsado significativamente, lo que indica que el mercado aún no ha valorado un escenario de "recesión total", sino que está más cerca de una "ralentización estilo estanflación". Según un informe de Reuters del 7 de abril, el índice del dólar se acercaba a 100, el Brent se mantenía cerca de los 110 dólares, y los operadores ya no esperaban recortes de tasas por parte de la Reserva Federal este año; al mismo tiempo, las acciones estadounidenses mostraban resiliencia, con el Nasdaq y el S&P continuando su rebote de varios días. Esta combinación significa que, aunque el extremo más largo de los bonos del Tesoro reciba apoyo de refugio seguro, habrá limitaciones en su capacidad de repunte debido a la mayor incertidumbre sobre el crecimiento nominal y la compensación por inflación.
Camino de Política
A nivel de política, en marzo la Reserva Federal mantuvo las tasas de interés en 3.50% a 3.75% y solo dejó espacio para una reducción de tasas dentro del año; después, funcionarios como Alberto Musalem enfatizaron que la postura política actual sigue siendo apropiada para la observación, siendo clave si el choque energético se transformará en inflación más persistente. Si las terminales petroleras reabren y los precios del petróleo disminuyen, el mercado aún podría debatir una flexibilización a fin de año; pero si las presiones de la cadena de suministro continúan aumentando, lo que el Banco de la Reserva Federal de Nueva York describe como un "choque de suministro significativo" podría empujar aún más el retraso en las expectativas de recorte de tasas según los futuros de tasas de interés.