La expansión de la inteligencia artificial está presionando de forma desigual las cuentas de las grandes tecnológicas. Raoul Pal, consejero delegado de Real Vision, sostiene que estas compañías pueden financiar durante años la construcción de infraestructuras de IA. Sin embargo, Alphabet cerró el trimestre con un flujo de caja libre negativo de 9.070 millones de dólares, mientras Microsoft generó 18.600 millones positivos. La diferencia ha puesto el foco de los inversores en cuánto tiempo podrán sostener el gasto antes de que la IA empiece a producir retornos visibles.
Pal ve un ciclo de productividad y reinversión
Pal describe la expansión de la IA como un posible ciclo que se retroalimenta: las empresas emplean sus propias herramientas para aumentar la productividad, generan más efectivo y lo reinvierten en infraestructura. A su juicio, ese proceso podría respaldar la continuidad de las inversiones.
El ejecutivo calcula que la deuda de las grandes tecnológicas equivale aproximadamente al 3,5% de su valor bursátil. Considera que ese nivel de apalancamiento es relativamente bajo y deja margen para financiar un volumen considerable de inversión de capital. Esa estimación, no obstante, no implica que todas las compañías tengan la misma capacidad para cubrir sus desembolsos con el efectivo que generan. Los últimos resultados de Alphabet y Microsoft reflejan una diferencia clara.
Alphabet entra en flujo de caja negativo; Microsoft sigue en positivo
Las acciones de Alphabet cayeron con fuerza después de que la compañía presentara sus resultados el miércoles. El flujo de caja libre trimestral pasó a un saldo negativo de 9.070 millones de dólares, en parte por la inversión en IA. Esta métrica refleja el efectivo disponible tras los gastos operativos y de inversión; un resultado negativo indica que los desembolsos superaron los fondos generados durante el periodo. Por ello, los inversores siguen de cerca tanto el volumen destinado a infraestructura como el ritmo al que esa inversión se convierte en ingresos y efectivo.
Microsoft, en cambio, comunicó un flujo de caja libre positivo de 18.600 millones de dólares en el trimestre y sus acciones subieron tras la publicación de resultados. La divergencia muestra que, aunque ambas empresas están ampliando sus inversiones en IA, sus colchones de liquidez y la reacción del mercado pueden ser distintos. La información disponible no detalla el gasto de capital ni los ingresos vinculados a la IA de ninguna de las dos compañías, por lo que el dato de un solo trimestre no permite determinar la rentabilidad a largo plazo de esas inversiones.
El mercado mide el gasto frente al plazo de retorno
Desplegar infraestructura de IA exige financiación sostenida. Los inversores evalúan no solo si las tecnológicas pueden captar capital o acceder a él, sino también cuándo se reflejará la inversión en mayor productividad, crecimiento de ingresos y más generación de efectivo. El argumento de Pal se centra en la capacidad financiera de las grandes compañías; los resultados recientes de Alphabet y Microsoft muestran que el gasto puede afectar de forma diferente a sus posiciones de caja.
El debate también planteó la posibilidad de que las presiones financieras alcancen a las acciones de empresas de IA e incluso a los mineros de Bitcoin. Sin embargo, la información divulgada no precisó cómo se produciría ese impacto ni qué mineros podrían verse afectados. Para el mercado, las referencias clave siguen siendo la escala de la inversión en IA, la evolución del flujo de caja de las compañías y la aparición de retornos medibles en los negocios relacionados.