Jeremy Kokemor, fundador de Right Tail Capital, dará más peso a la inteligencia artificial al evaluar las empresas de la cartera. La mejora de estas herramientas y su adopción creciente elevan el riesgo de que cambien la posición competitiva y los beneficios de algunas compañías. Kokemor examinará tanto las empresas cuyas ventajas podrían debilitarse como aquellas que sepan aprovechar la tecnología, aunque advierte de que el entusiasmo por la IA no convierte en atractiva cualquier acción vinculada a ella.
La experiencia con la IA cambia la perspectiva de Kokemor
La primera vez que probó ChatGPT, Kokemor se sintió intrigado, pero no convencido de su utilidad práctica: el sistema generaba respuestas verosímiles, aunque inexactas. A medida que la tecnología mejoró, empezó a usar herramientas de IA para editar textos y, en 2025, amplió su uso al análisis de inversiones.
A principios de este año probó Claude Cowork para crear una herramienta de calendario familiar que combinara agendas laborales y personales con el correo electrónico, con el fin de ayudar a su familia a organizar sus próximas actividades. La primera versión resultó útil, pero también sufrió fallos del modelo, tareas interrumpidas y solicitudes de permiso repetidas.
Más recientemente, Kokemor ha recurrido con mayor frecuencia a agentes personales de IA como GrokBot y Muse, tanto en el trabajo como en su vida cotidiana. Según explicó, tareas como gestionar el calendario familiar son ahora más sencillas y eficaces porque los sistemas interpretan mejor las intenciones y pueden completar procesos de varios pasos, en lugar de limitarse a responder preguntas.
El avance de esas capacidades ha llevado a Kokemor a considerar la IA uno de los cambios tecnológicos potencialmente más trascendentales de su carrera como inversor, e incluso de su vida. A su juicio, podría modificar de forma sustancial la economía de empresas concretas.
La IA abre oportunidades y plantea riesgos para la cartera
Kokemor señaló que muchas de las participadas de Right Tail Capital siguen aumentando sus beneficios y que espera que continúen creando valor. La atención que recibe la IA en los mercados no implica, por sí sola, que esas compañías hayan perdido sus ventajas competitivas. Sin embargo, algunas no son beneficiarias directas de la tecnología y podrían verse presionadas a medida que esta avance.
A su entender, una parte importante del comportamiento reciente de la bolsa se ha explicado por empresas consideradas beneficiarias directas de la IA. Salvo Alphabet (GOOGL), Right Tail Capital tiene una exposición directa relativamente limitada a ese grupo. Kokemor reconoció también que había llegado a esperar que las inversiones relacionadas con la IA obtuvieran peores resultados, una reacción que, dijo, no encajaba con su valoración cada vez más positiva de la tecnología.
Ese cambio de perspectiva no significa perseguir acciones etiquetadas como «ganadoras de la IA». Una fuerte subida de la cotización no basta para justificar una inversión, y una elevada demanda de una tecnología tampoco garantiza una rentabilidad atractiva. Una empresa puede aumentar sus ingresos con rapidez y, aun así, ofrecer malos resultados a los accionistas si necesita invertir demasiado capital para crecer. Acertar sobre la evolución de una tecnología y acertar sobre una inversión son juicios distintos.
Tres criterios para revisar las empresas participadas
Al asignar una mayor probabilidad a que la IA tenga un impacto significativo, Kokemor prevé ajustar las revisiones de cartera en tres aspectos. En primer lugar, prestará más atención a las empresas cuyo negocio principal pueda verse debilitado por la IA, sobre todo si su valoración no refleja plenamente ese riesgo.
En segundo lugar, está dispuesto a considerar más compañías con posiciones competitivas duraderas que no dependan de apostar por una tecnología o un modelo concretos. En tercer lugar, buscará empresas capaces de utilizar la IA para reforzar ventajas que ya poseen. A su juicio, los beneficiarios a largo plazo podrían incluir no solo a quienes desarrollan la tecnología, sino también a quienes la aplican eficazmente.
El proceso de inversión seguirá apoyándose en el análisis fundamental: ventajas competitivas, equipo directivo, oportunidades de reinversión, balance, valoración y capacidad de generar beneficios a largo plazo. La firma no venderá una empresa únicamente porque el mercado no la clasifique como beneficiaria de la IA. Pero, si la tecnología altera su economía, Right Tail Capital revisará su evaluación, indicó Kokemor.
La carta señala que Right Tail Capital está registrada como asesora de inversiones en Virginia y Luisiana. La rentabilidad mencionada corresponde a la cuenta de corretaje de la firma, invertida desde el 16 de mayo de 2022 y no auditada por un tercero. Los resultados de cada cuenta pueden variar según la fecha de inicio de la inversión, los flujos de efectivo, las comisiones, los impuestos y los costes de negociación.