Según informó AXIOS, el vicepresidente de los Estados Unidos, J.D. Vance, se está preparando para asumir el desafío más grave de su mandato: liderar el proceso de paz destinado a poner fin a la actual guerra entre Estados Unidos e Irán. Este "escéptico anti-guerra", que desde el inicio del conflicto ha mantenido una postura reservada respecto a su magnitud, está utilizando su posición única en la Casa Blanca para intentar romper el estancamiento de las dos rondas de negociaciones previas, lideradas por Whitaker y Kushner. Hasta ahora, Vance ha mantenido múltiples conversaciones directas con el primer ministro israelí, Netanyahu, y ha logrado abrir un canal de comunicación indirecta con Teherán.
Giro clave: las posibilidades del escéptico Los funcionarios de la Casa Blanca creen que la postura de Vance de larga data en contra de las "guerras interminables" en el extranjero le brinda, ante los ojos de los iraníes, el "capital de confianza" que sus predecesores carecían. En comparación con el equipo de Kushner, visto como extremadamente pro-israelí, las dudas públicas de Vance sobre las evaluaciones optimistas de Israel antes de la guerra, le han otorgado margen de maniobra en la diplomacia multilateral. Sin embargo, esto también ha llevado a que los sectores más duros en Israel intenten marginarlo, considerando que su postura "no es lo suficientemente firme".