
El dólar y el dilema de Triffin entrelazados nuevamente
El denominado "dilema de Triffin" se refiere a que cuando la moneda soberana de un país se convierte en una moneda de reserva global, debe mantener un déficit continuo en la balanza de pagos para proporcionar liquidez. Sin embargo, este modelo debilita la credibilidad de la moneda y provoca crisis de confianza. La disolución del sistema de Bretton Woods hace medio siglo es un ejemplo típico de esta teoría. Actualmente, Estados Unidos intenta reducir su déficit comercial mediante políticas arancelarias, lo cual podría entrar en conflicto directo con esta lógica de funcionamiento monetario internacional.
Herramienta arancelaria reduce el déficit pero inhibe la entrada de capitales
En los últimos años, el gobierno de Estados Unidos ha utilizado frecuentemente los aranceles como ficha de negociación para obligar a sus socios comerciales a firmar nuevos acuerdos. Estas medidas han mejorado en cierta forma el déficit comercial, pero a su vez han afectado al interés de los inversores extranjeros en comprar títulos estadounidenses. Los analistas señalan que reducir el déficit comercial implica reducir el espacio para la entrada de capitales internacionales, y la contracción del proyecto de capital podría debilitar la base del dólar como moneda de reserva.
En los datos de flujos de capital divulgados por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos, se puede observar que, aunque los fondos en general siguen manteniendo un flujo neto de entrada, el ritmo de crecimiento se ha ralentizado, y la disposición de los inversores privados para poseer valores estadounidenses ha disminuido notablemente. Este "cambio marginal" se ha convertido en una causa importante de la presión sobre el índice del dólar.
Aumento de la polarización en la estructura de asignación de capital extranjero
Aunque en general los inversores extranjeros siguen incrementando la tenencia de bonos del Tesoro estadounidense, su interés por la deuda corporativa y las acciones de Estados Unidos ha disminuido, lo que refleja la preocupación del capital global por las perspectivas económicas de Estados Unidos. Especialmente en un contexto de políticas comerciales inestables y aumento de riesgos geopolíticos, los fondos prefieren los activos de bajo riesgo como los bonos del Tesoro, alejándose de las inversiones en acciones de alto riesgo.
Al mismo tiempo, algunos inversores oficiales han optado por aumentar su tenencia de bonos del Tesoro estadounidense cuando el dólar se debilita, pero estas operaciones a menudo son temporales y no pueden compensar permanentemente la disminución del flujo de capital privado. El mercado está mayormente preocupado de que, si la política arancelaria de Estados Unidos continúa ejerciendo presión, en el futuro el capital oficial también pueda volverse cauteloso.
La participación de reservas globales en dólares podría seguir disminuyendo
Los datos del Fondo Monetario Internacional muestran que la participación del dólar en las reservas de divisas mundiales se ha mantenido por debajo del 60% durante varios trimestres consecutivos. Aunque sigue siendo la moneda dominante, la tendencia a la baja es muy evidente. Algunos países, al ajustar la estructura de sus reservas, están aumentando gradualmente la proporción de oro u otros activos monetarios para reducir su dependencia del dólar.
Los nuevos acuerdos comerciales promovidos por Estados Unidos exigen a algunos países que aumenten la inversión directa en Estados Unidos. En el corto plazo, esto podría estimular la manufactura estadounidense, pero también significa que en un fondo de capital limitado, habrá menos capital destinado al mercado de valores, lo que debilitará aún más el impulso para acumular reservas en dólares globales.
Conflicto estructural entre aranceles y la posición del dólar
En el sistema basado en la credibilidad del dólar, Estados Unidos debe proporcionar liquidez en dólares al mundo a través de un déficit comercial continuo, lo cual es una responsabilidad implícita para mantener la hegemonía del dólar. Sin embargo, cuando Estados Unidos utiliza los aranceles para reducir el déficit, podría debilitar este mecanismo de circulación. La contracción comercial y la reducción en la entrada de capitales se superponen, sumiendo al dólar en una nueva contradicción internacional: la necesidad de mantener la industria y el empleo internos, mientras se mantiene su posición como centro monetario mundial.
Los economistas coinciden en que las políticas actuales de Estados Unidos podrían generar un patrón de "ganancias a corto plazo con riesgos a largo plazo". Los aranceles podrían ganar apoyo político interno, pero desde una perspectiva global, el resultado podría ser la erosión gradual de la posición del dólar como moneda de reserva.

