La última investigación de los reguladores del Reino Unido ha revelado problemas estructurales en las plataformas de redes sociales en cuanto a la gestión de la publicidad financiera.
En una revisión de las plataformas de Meta (incluyendo Facebook, Instagram y WhatsApp), la FCA encontró que en una semana había más de 1,000 anuncios financieros no autorizados en línea, relacionados con derivados de alto riesgo y operaciones de cambio.
Lo más crítico es que más de la mitad de los anuncios provienen de "entidades infractoras conocidas", lo que refleja deficiencias en el actual sistema de gestión de riesgos en cuanto a la identificación repetida y los mecanismos de prohibición.
El entorno regulatorio e institucional también constituye un contexto importante. Aunque la Ley de Seguridad en Línea ya está en vigor, los poderes regulatorios para los anuncios de fraude pagados aún no se han implementado, y se espera que no estén activos hasta 2027, lo que hace que la gestión actual dependa principalmente de la autorregulación de las plataformas.
Comparaciones internacionales muestran diferencias significativas en la intensidad de la regulación. En Australia, debido a requisitos más estrictos de verificación de anuncios financieros, Meta puede enfrentar multas de hasta 50 millones de dólares australianos, y su mecanismo de revisión es notablemente más riguroso; mientras que en el Reino Unido, anuncios similares pueden publicarse sin una verificación adecuada.
Datos de la industria muestran que el problema de los anuncios fraudulentos en las plataformas de Meta es considerable. Reset Tech, una organización de terceros, estima que alrededor del 51% de los anuncios sospechosos que involucran marcas bancarias tienen riesgo de fraude.