La Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en las Carreteras de Estados Unidos (NHTSA) rechazó una solicitud de retiro que afectaba a aproximadamente 2.26 millones de vehículos Tesla, determinando que no se encontraron pruebas de un defecto de seguridad.
La petición se centraba principalmente en el riesgo de que "la conducción con un solo pedal" pudiera provocar una aceleración accidental. Los reguladores indicaron que el número de incidentes relacionados era limitado y que los datos de los vehículos mostraban que el sistema respondía a las operaciones del conductor como se esperaba.
Esta decisión eliminó el riesgo de un retiro masivo para Tesla, pero las presiones regulatorias aún no se han resuelto por completo. Actualmente, la NHTSA está llevando a cabo una investigación adicional sobre aproximadamente 3.2 millones de vehículos equipados con el sistema de conducción completamente autónoma (FSD).
En cuanto al mercado, las acciones cayeron alrededor del 3.18% el mismo día, reflejando la preocupación de los inversores por la incertidumbre regulatoria continua.