Tesla y SpaceX siguen adelante con Terafab, una fábrica de chips proyectada en Texas, pero la inversión estimada podría llegar a 119.000 millones de dólares y todavía no se han identificado clientes externos que compartan el coste. Para los accionistas, el ritmo de ejecución es una señal de avance; la cuestión financiera más inmediata es si habrá suficiente demanda para respaldar una inversión de esa magnitud.
Un proveedor asegura que recibe respuesta en menos de una hora
Elon Musk afirmó en X que Terafab avanzaba bien y compartió una publicación que resumía comentarios de proveedores. Un directivo de una empresa surcoreana del sector dijo que las consultas enviadas a primera hora de la mañana en Estados Unidos suelen recibir respuesta en un plazo de entre 30 minutos y una hora.
El ejecutivo atribuyó esa rapidez a que los ingenieros tienen autoridad directa para tomar decisiones. Según el proveedor, el modelo de colaboración de Terafab difiere de los procesos de decisión habituales entre los clientes de la industria de los chips. Un directivo de una empresa internacional de equipos también señaló que nunca había visto una ejecución tan rápida en el sector de los semiconductores.
El ritmo del proyecto aún no aclara cómo generará ingresos
Los comentarios de los proveedores describen la comunicación y la velocidad de ejecución del proyecto, pero no demuestran que la fábrica esté operativa ni preparada para producir comercialmente. La información disponible no detalla su capacidad, el avance de las obras, los chips que prevé fabricar ni el calendario de producción. Por eso, todavía es difícil evaluar qué ingresos podría aportar Terafab.
Con una inversión estimada de hasta 119.000 millones de dólares, identificar la demanda será clave para la viabilidad económica del proyecto. Si no hay clientes externos, Tesla y SpaceX tendrían que asumir los costes y aportar la demanda potencial a través de sus propios negocios. No se ha divulgado cuánto invertirá cada empresa ni si buscarán clientes externos. Musk ha descrito el avance como positivo y los proveedores han destacado la rapidez de respuesta de los ingenieros, pero sigue sin saberse si esa capacidad de ejecución se traducirá en suficiente actividad para justificar la inversión.