La demanda de inteligencia artificial sigue creciendo, pero financiar la infraestructura de computación necesaria resulta cada vez más complejo. Meta ha elevado su previsión de inversión para 2026 y planea emitir acciones para respaldar sus proyectos de IA, mientras que OpenAI ha rebajado la valoración objetivo de una ronda de financiación prevista. Ambos movimientos han puesto el foco de los inversores en el coste y la disponibilidad de capital para el sector.
El repunte de las tecnológicas estadounidenses no se mantuvo la semana pasada: el Nasdaq 100 cayó un 0,79% y el S&P 500 cedió un 0,47%. El Dow Jones Industrial Average, en cambio, avanzó un 0,41%, en una rotación hacia valores defensivos y de estilo value.
Meta recurrirá a acciones para financiar su inversión en IA
Meta presentó unos ingresos y beneficios por encima de las expectativas, pero también comunicó un flujo de caja libre muy negativo y elevó su previsión de gasto de capital para 2026. La compañía prevé emitir acciones para financiar el desarrollo de su infraestructura de IA y estudia crear una nueva clase de títulos. También evaluó recurrir a la deuda, pero concluyó que endeudarse por el importe necesario podría poner en riesgo su calificación crediticia, por lo que optó por la financiación mediante capital.
La empresa señaló que las necesidades de financiación de los laboratorios de IA, SpaceX y grandes tecnológicas como Alphabet y Amazon están intensificando la competencia por el capital. Meta ha decidido captar fondos con antelación ante la posibilidad de que otros grandes emisores absorban la financiación disponible y endurezcan las condiciones. La decisión ha llamado la atención porque la compañía genera un flujo de caja considerable con la publicidad y, aun así, recurre a una ampliación de capital en un mercado exigente. Esto refleja su preocupación por el acceso futuro a financiación.
La presión financiera alcanza a más empresas de computación
Hasta hace poco, las dudas de los inversores se centraban sobre todo en la capacidad de financiación de los proveedores de computación en la nube de nueva generación, conocidos como neoclouds. Estas empresas suelen endeudarse para comprar GPU de Nvidia y después alquilan capacidad de computación a proveedores de nube y laboratorios de IA. La demanda no parece ser el obstáculo más inmediato: el consejero delegado de Nvidia, Jensen Huang, y varios analistas han señalado que la demanda de computación para IA es sólida. Además, los resultados de TSMC y ASML apuntan a que la construcción de infraestructura sigue acelerándose.
La presión procede, en cambio, de las elevadas necesidades de capital, la carga de deuda y unos modelos de negocio que podrían ser vulnerables si los mercados se debilitan. Los diferenciales de crédito de CoreWeave se han ampliado hasta niveles asociados a dificultades financieras; Firmus ha retirado sus planes de salida a bolsa, y la valoración prevista para la cotización de la británica Nscale ha generado dudas. La surcoreana Elice registró la peor evolución en su primer día de cotización entre las grandes salidas a bolsa locales. Nebius e IREN han caído entre un 30% y un 40% aproximadamente durante el último mes.
Con los tipos de interés todavía elevados y una mayor competencia por el capital, resulta más caro financiar el modelo de endeudarse para comprar GPU y alquilarlas después.
OpenAI reduce la valoración objetivo de su ronda
OpenAI ha rebajado a 1,25 billones de dólares la valoración objetivo de una ronda de financiación prevista de unos 30.000 millones. La cifra queda por debajo de la valoración pre-money inicial propuesta, de 1,4 billones, aunque supera la valoración actual de la compañía, de unos 852.000 millones. El ajuste se produjo después de que varios inversores cuestionaran el precio original. También se señala que el interés por esta ronda es menor que el registrado en operaciones anteriores.
La posible salida a bolsa de Anthropic el próximo mes podría aportar referencias sobre cómo valora el mercado el consumo de caja de las empresas de modelos de IA, sus necesidades de computación y su camino hacia la rentabilidad. Sin embargo, los planes de cotización siguen sin estar confirmados.
Las empresas de IA pueden financiarse con flujo de caja operativo, emisiones de bonos, capital privado y crédito privado. Microsoft sigue siendo uno de los pocos grandes proveedores de nube con flujo de caja libre positivo. A la vez, Alphabet, Amazon, Meta, Microsoft, SpaceX y Oracle han emitido en conjunto cientos de miles de millones de dólares en bonos durante 2026, lo que plantea dudas sobre la capacidad del mercado de deuda corporativa con grado de inversión para absorber más emisiones.
Tampoco está claro cuánto tiempo mantendrán los inversores privados su apoyo a los proyectos de IA: este año, los fondos ya han afrontado presiones por préstamos a empresas de software en dificultades y por la caída de las valoraciones bursátiles.
Las estructuras de financiación vinculadas a Nvidia y Broadcom incluyen vehículos fuera de balance, garantías sobre el valor residual, compromisos de compra de capacidad de computación, respaldo a contratos de arrendamiento y bonos convertibles. Estas fórmulas se están convirtiendo en una vía para captar capital adicional. Directivos de Broadcom e Intel han advertido anteriormente de que la disponibilidad y el coste de la financiación podrían limitar el desarrollo de la IA. Huang ha descrito el capital circulante, y no solo las GPU o la electricidad, como un recurso escaso para sostener el crecimiento. El debate del mercado abarca ahora no solo el acceso a chips y energía, sino también si estas estructuras podrán aportar el capital necesario para seguir expandiendo el sector.