Agnico Eagle Mines (NYSE: AEM) mantiene un sólido desempeño operativo y controla los costes en sus minas de Canadá, Australia y Finlandia. Sin embargo, sus acciones cotizan con prima frente a muchos competidores. Aunque los proyectos en cartera podrían elevar la producción más de un 30% durante la próxima década, las nuevas aportaciones visibles antes de 2028 son limitadas. Por eso, nuevas subidas de la acción a medio plazo dependerían en buena medida de que el oro conserve su fortaleza.
Los costes en Canadá suben mientras aumenta la inversión
El desempeño operativo se mantuvo en general estable en las distintas regiones durante el primer semestre de 2026. Los costes de caja de las operaciones canadienses quedaron por debajo de 1.200 dólares por onza, mientras que las minas de Australia y Finlandia también registraron buenos resultados. México fue el punto más débil en materia de costes. Al cierre del segundo trimestre, el coste sostenido total (AISC) de Agnico Eagle seguía dentro de su rango previsto, de 1.400 a 1.550 dólares por onza.
Los costes siguen siendo un factor a vigilar. Las operaciones en zonas remotas, como Nunavut, son especialmente sensibles al combustible, el transporte y la mano de obra. Los contratos de compra de diésel ofrecen cierta protección, pero la empresa señaló que esos gastos continúan siendo un reto en la información del segundo trimestre. El coste laboral y energético en Canadá podría añadir presión, junto con el aumento del gasto de capital de mantenimiento y la extracción de mineral de menor ley. En el segundo trimestre, el AISC subió un 14% interanual, hasta 1.459 dólares por onza.
Sus competidores afrontan presiones similares: el AISC de Kinross superó los 1.700 dólares por onza y el de Newmont rebasó los 1.600. Con el oro por encima de 4.000 dólares la onza, las mineras pueden mantener márgenes sustanciales, pero la gestión de costes seguirá siendo clave para la calidad de los beneficios a medio plazo. Los ingresos han sido sólidos en los seis últimos trimestres, pero ese desempeño y unos márgenes brutos superiores al 70% podrían no sostenerse si retrocede el precio del oro.
Hope Bay y Finlandia amplían la cartera de proyectos
Agnico Eagle obtuvo en el segundo trimestre la aprobación para avanzar con la construcción de Hope Bay, lo que elevará el gasto de capital. El presupuesto de exploración para 2026 asciende a un máximo de 330 millones de dólares. La inversión del primer semestre se acercó a los 2.000 millones, incluidos unos 580 millones destinados a operaciones y participaciones en proyectos. Entre ellas figuran inversiones relacionadas con Rupert Resources y Aurion Resources, además de un acuerdo de participación en una empresa conjunta con B2Gold. Estas operaciones ampliaron en unos 2.500 kilómetros cuadrados la posición de la compañía en Finlandia.
La cartera de proyectos en Canadá incluye Marban y Wasamac, en Quebec; Hammond Reef y Upper Beaver, en Ontario; y Hope Bay, en Nunavut. Ikkari forma parte de la cartera europea. Se espera que Upper Beaver llegue a un punto de decisión a mediados de 2027, mientras Wasamac continúa en una fase avanzada de exploración. Ambos proyectos suman recursos de unos 4 millones de onzas. Hope Bay y Upper Beaver aportarían alrededor de 400.000 onzas anuales a la cartera; hacia 2030, su contribución incremental podría superar las 200.000 onzas al año.
En el complejo Malartic, la empresa está pasando a la minería subterránea para acceder a mineral de mayor ley, con un objetivo de largo plazo de 1 millón de onzas anuales. Detour Lake también amplía la explotación subterránea junto con su mina a cielo abierto. La compañía prevé iniciar la producción en zonas de mayor ley en 2028 y aspira a alcanzar, a largo plazo, 1 millón de onzas al año. No obstante, la mayoría de los hitos importantes de producción aún están a varios años vista, lo que deja pocas fuentes de crecimiento a corto plazo. Si los mercados de metales se debilitan, también podría reducirse el respaldo a la valoración que ofrecen los proyectos de más largo plazo.
Agnico Eagle ha invertido más de la mitad de su flujo de caja operativo en seis de los últimos ocho trimestres. Ese gasto reduce el efectivo disponible a corto plazo, al tiempo que financia la cartera de proyectos canadiense y sienta las bases para un crecimiento a más largo plazo en Finlandia.
Una valoración exigente junto con retornos al accionista
Agnico Eagle cotiza con prima frente a sus pares, respaldada por sus márgenes y su rentabilidad. La empresa ofrece una rentabilidad por dividendo cercana al 1% y cuenta con un programa de recompra de acciones de hasta 2.000 millones de dólares, equivalente a unos 25 millones de títulos. El año pasado amortizó 4,4 millones de acciones; actualmente hay unos 506,36 millones en circulación.
Las previsiones de beneficios del mercado sitúan el beneficio por acción en torno a 11,50-12 dólares para los próximos dos años. Otros indicadores de valoración también son elevados: la relación entre valor de empresa y EBITDA de los últimos doce meses es de 8,98 veces, frente a una media de 5,8 veces para sus pares. La relación precio-valor contable ronda las 3,3 veces, frente a unas 2,94 veces en el grupo comparable. Desde 2022, el múltiplo EV/EBITDA se ha situado generalmente entre 9 y 12 veces, mientras que la valoración sobre el flujo de caja operativo llegó a unas 20 veces en 2024 y 19 veces en 2025.
Agnico Eagle prevé producir entre 3,3 y 3,5 millones de onzas este año y cuenta con más de 50 millones de onzas en reservas de oro. La previsión para el próximo año debería ser similar a la de este ejercicio. Sin embargo, un movimiento en el talud de la mina a cielo abierto Barnat, en el complejo Malartic, ha dejado inaccesibles unas 150.000 onzas, lo que podría llevar la producción hacia la parte baja del rango previsto. Pese a sus sólidos fundamentos, la prima de valoración implica que nuevas subidas a medio plazo probablemente requerirán nuevos catalizadores.
La producción del tercer trimestre podría bajar
Se espera que un derrumbe parcial en la mina Barnat reduzca la producción entre 60.000 y 80.000 onzas en el segundo semestre de 2026. Con esa premisa, la producción del tercer trimestre se estima en 800.000-820.000 onzas, frente a las 855.000 del segundo. Con un precio realizado del oro de unos 4.250 dólares por onza, los ingresos podrían equivaler a 6,80-6,95 dólares por acción y el beneficio por acción diluido se situaría entre 2,85 y 2,95 dólares. Estas estimaciones están por debajo de las del segundo trimestre, pero siguen dentro de las previsiones de la empresa y, por sí solas, no apuntan a un deterioro operativo.
Los factores macroeconómicos que sostienen el oro se parecen a los que impulsaron sus precios récord en 2025, entre ellos la preocupación por la pérdida de valor de las divisas y la deuda soberana. Esos factores se moderaron en algunos momentos del primer semestre de 2026. Un shock en el precio del petróleo y unos tipos de interés más altos también elevaron la demanda de dólares, contribuyendo al retroceso del oro. Las acciones mineras se recuperaron parcialmente en el tercer trimestre, pero los elevados flujos de caja aún no se han traducido en una expansión generalizada de las valoraciones. La demanda de oro podría recibir un nuevo impulso si los riesgos de deuda soberana o cambiarios vuelven al centro de la atención del mercado; de lo contrario, el margen para justificar valoraciones más altas es limitado.
La caída de largo plazo en los nuevos descubrimientos de oro, junto con los elevados flujos de caja del sector, podría favorecer más operaciones corporativas en minería. Los productores grandes y medianos pueden recurrir a proyectos más pequeños para reponer reservas. La reciente expansión de Agnico Eagle en Finlandia es un ejemplo de esa estrategia. La empresa cuenta con operaciones sólidas, un balance saneado y una cartera de proyectos, pero el crecimiento de producción a corto plazo es limitado, los costes siguen bajo presión y su valoración supera la de sus pares. Sus perspectivas a medio plazo continúan estrechamente ligadas a la evolución del precio del oro.