El yen podría ofrecer una cobertura más eficaz frente a perturbaciones en los mercados vinculadas a la inteligencia artificial, según estrategas de Goldman Sachs. Los cambios en el entorno de política económica de Japón han reducido el riesgo de una caída brusca de la divisa cuando aumentan los rendimientos globales, lo que puede mejorar su papel como diversificador para carteras expuestas a activos procíclicos. Aun así, las condiciones internacionales siguen apuntando a nuevas presiones bajistas sobre el yen.
Goldman Sachs destaca el papel de cobertura del yen
En un informe fechado el 23 de octubre, los estrategas de Goldman Sachs señalaron que el yen continúa sometido a presiones de depreciación por factores globales, pero que resulta más atractivo que en años recientes como cobertura para carteras procíclicas. Kamakshya Trivedi figura entre los estrategas que participaron en el análisis.
El equipo atribuyó este cambio a la evolución del marco de política económica japonés, que ha reducido el riesgo de un descenso abrupto del yen cuando suben los rendimientos globales. Para los inversores, esto puede influir en la capacidad de la divisa para diversificar el riesgo de una cartera durante una perturbación de mercado, más allá de la dirección que tome frente a otras monedas.
La mejora de la cobertura no elimina la presión bajista
Goldman Sachs no considera que el yen haya dejado de estar expuesto a nuevas caídas. Los estrategas indicaron que el contexto global todavía apunta a una mayor depreciación, por lo que la mejora de su función como cobertura puede coexistir con presiones sobre el tipo de cambio. La información divulgada sobre el informe no incluye un objetivo para la cotización del yen, una recomendación concreta de negociación ni una estimación cuantificada de la eficacia de la cobertura.
El análisis se centra en cómo los cambios en la política japonesa pueden influir en la reacción del yen ante el aumento de los rendimientos globales y en su uso para gestionar el riesgo de carteras procíclicas. Para los inversores atentos a la volatilidad de los mercados relacionados con la inteligencia artificial, la distinción está entre la posible utilidad del yen como cobertura de cartera y la evolución de su propio tipo de cambio. La valoración de Goldman Sachs es que la primera ha mejorado, no que haya desaparecido el riesgo de nuevas pérdidas para la divisa.